Inauguramos una nueva sección que esperamos sea del agrado de los visitantes a nuestra web.

Con ella, damos a conocer parte del amplio legado cultural que posee Toledo a modo de pequeñas píldoras o entradas que contestarán a esas preguntas que tanto nos hacéis durante las rutas y recorridos nocturnos. Nuestra hermosa ciudad está plagada de leyendas, curiosidades y anécdotas que han construido esa esencia de lo toledano, a través de los siglos.

También queremos que vosotros seáis protagonistas, realizando vuestras propias preguntas desde esta misma web.

¡Comenzamos nuestra particular aventura, síguenos!

 

Los milagros de la Virgen del Sagrario.

En el mes de agosto celebramos las fiestas en honor a la patrona de Toledo, la virgen del Sagrario, una imagen que además de devoción, ha generado sus propias leyendas. Curioso dato es que existan hasta tres imágenes dentro de la Catedral, datando la más antigua de principios del siglo XIII. Según cuenta la leyenda, al terminar su capilla en el siglo XVII, se celebró una fiesta a la que acudieron todos los toledanos y lugareños de pueblos de alrededor. Era tanta la muchedumbre y el calor tan sofocante, que un niño se desplomó creyéndole muerto, inmediatamente, le dieron de beber agua de los pozos de la Catedral, recuperando milagrosamente la vida. A partir de aquí todos conocemos la costumbre de beber “el agua de la Virgen” cada 15 de agosto. Otra leyenda completamente anacrónica, nos cuenta que al llegar los musulmanes a Toledo, la imagen fue escondida en el pozo que ahora encontramos en el claustro catedralicio. Tras la Reconquista, la imagen emergió de este sagrado lugar portando una vela entre sus manos.

¿Qué pasó con la campana gorda?

También conocida como campana de san Eugenio, fue encargada al fundidor Alejandro Gargallo. Se entregó en 1755, siendo necesario un grupo de marineros cartagineses para subirla y colocarla en la torre. Su peso es de 17 toneladas (aunque hemos encontrado fuentes con otras cifras). Cuenta la tradición que la primera vez que se hizo tocar se resquebrajó, y que la vibración hizo que todos los cristales de Toledo se rompieran, y que el tañido se escuchó hasta Madrid… Como vemos, la imaginación fue tan grande como este sonoro fiasco. La realidad es que se tocó hasta en dos ocasiones, y ya en la segunda los daños fueron irreparables. Al día de hoy la podemos visitar en su ubicación original.

El puente de san Martín, un lugar con leyenda.

Según las fuentes históricas fue construido en tiempos de Alfonso X el sabio, pero es reformado por el arzobispo Tenorio en el siglo XIV. Cuenta la leyenda, que un alarife o arquitecto planificó erróneamente los cálculos del puente y muy preocupado por su inminente inauguración, no supo qué hacer. Fue entonces su mujer la que ideó un plan, dar fuego al andamiaje del puente, destruyendo toda la estructura. Los toledanos achacaron el desastre a un rayo, y el arquitecto pudo entonces corregir los planos evitando una gran tragedia. Toda una muestra de amor la de esta “mujer del alarife”.

¿Qué significa la palabra mudéjar?

Etimológicamente del árabe مدجّن «mudaʒʒan», hace alusión a los musulmanes que se quedaron en los territorios reconquistados por los cristianos. También da nombre al estilo arquitectónico más representativo de Toledo, de influencias arabizantes, destacando como elementos constructivos más utilizados el ladrillo, la madera, las yeserías, los azulejos y el arco de herradura. Al día de hoy Toledo cuenta con un centro de interpretación del arte mudéjar en el conocido Taller del Moro.

El origen del mazapán.

Una de las posibles etimologías, nos lleva a la expresión “pan de marzo o marzapane”, en italiano. Sobre su procedencia, algunas fuentes citan que es un derivado de los dulces musulmanes, que adoptará sus propios ingredientes y formas con el paso del tiempo. La otra teoría más popular, nos lleva a los conventos de clausura (destacando el de san Clemente, supuesto lugar de origen), donde estos dulces se elaboraron para soportar mejor una hambruna que afectó a parte de Castilla, después de la batalla de las Navas de Tolosa en 1212. Sírvase el lector con la teoría que mejor le plazca, y no dude en dar una vuelta por esta y otras maravillas de los conventos y obradores toledanos.

La Academia de infantería de Toledo.

Al otro lado del río y próximo al castillo de san Servando, se levanta un imponente edificio, divisado desde el corralillo de san Miguel, a veces uno puede ver soldados en formación o escuchar el toque de corneta. Este 8 de diciembre se celebra el día de la Inmaculada, patrona de la Infantería. Un poco de historia: creada en 1850, la sede de la Academia pasó por varios lugares como Madrid, Zaragoza e incluso el mismísimo Alcázar de Toledo, hasta que en 1893 se instala definitivamente en su actual localización. Curiosidad: hubo un proyecto para construir un puente paralelo al de Alcántara que uniría la ciudad con la Academia, pero finalmente y por varias vicisitudes, no se llevó a cabo. El milagro de la Inmaculada: fue precisamente un capitán toledano de nombre Alonso Vázquez, el que relató en su obra «Los sucesos de Flandes y Francia del tiempo de Alejandro Farnese», cómo unos soldados del Tercio atrapados en una pequeña isla a punto de ser masacrados, encuentran de manera milagrosa un cuadro de la Pura Concepción de la Virgen. Al día siguiente, las aguas que rodeaban el islote se helaron, evitando el avance de los navíos enemigos, de esta manera tan prodigiosa todos pudieron salvar su vida.

El Toledo invisible.

De los muchos elementos arquitectónicos que ya no existen en Toledo, uno de los más destacados fue la torre del reloj de la Catedral. Construida de manera coetánea a la torre principal en el siglo XV, fue proyectada por Alvar Martínez, sufriendo a lo largo de la historia muchos cambios de estilo. Su nombre del reloj, le viene no porque tuviera uno, sino por su proximidad a la puerta del reloj o de la feria que sí lo posee. Fue demolida por peligro de derrumbe a causa de su mala conservación, entre los años de 1888 y 1889. Afortunadamente, nos quedan fotos e imágenes que nos muestran como era esta esbelta torre campanario.

Leyendo leyendas: la cueva de Hércules.

Dentro del fascinante patrimonio desconocido de Toledo, ubicada en el callejón de san Ginés, se encuentra la conocida “cueva de Hércules”. Según la leyenda, este héroe dio origen mitológico a la ciudad de Toledo construyendo una gran sima y ocultando en ella un fabuloso tesoro. A partir de ese momento quedaría vedada la entrada a este recóndito lugar… Hasta que un rey cautivado por la codicia, penetró encontrando en su interior un cofre protegido por un candado que no dudó en romper. En su interior, un pergamino representaba unos extraños personajes nunca vistos en estas tierras, acompañado de un texto cuya advertencia rezaba: “cuando este cofre se abra, un ejército como los que aquí ves, invadirán tu reino”. Era el principio del fin de la época visigoda y el origen de Tulaytula.

Las expediciones más curiosas.

Según la crónica del Dr. Salazar de Mendoza, por orden del cardenal Silíceo en 1546, relata como “varios hombres bajaron con linternas, cuerdas y provisiones, entraron al amanecer y salieron al anochecer declarando bajo juramento, que como a media legua entre levante y septentrión, se toparon con unas estatuas de bronce sobre un ara, que una de ellas cayó con gran estruendo y que huyeron asustados”. Y si esto nos parece increíble, reproducimos lo que escribió literalmente Ventura F. López en 1929. “Esta planta es la de un templo asirio (…) con su zigurat y todo (…), sólo falta confrontarla con la de Biblos para hallar su simbolismo, no se sabe lo que es un monolito con trazas de ídolo que en un ángulo de su interior se levanta”.
¿Qué es lo que encontraron realmente estas expediciones, es sólo fruto de la imaginación o es que aún se esconde un gran secreto en esta misteriosa cueva?