Puerta Bisagra Toledo

Si hay alguna cosa que plasme de manera evidente y a su vez en toda su fuerza simbólica el título de “Ciudad Imperial” que poseé Toledo, esa cosa no es otra que la puerta de Bisagra…

La grandiosa puerta recibe al visitante de frente según se llega a Toledo desde el norte (el único lado de la ciudad sin barreras naturales que la protejan); y lo recibe con esplendor y magnificencia. La puerta de Bisagra es en sí misma un mensaje:

“Esta es la ciudad de los Reyes”. “Esta es la ciudad imperial”.

Sobre un arco de medio punto la puerta sostiene una representación esplendida del escudo de la ciudad que no es otro que el escudo de los Austrias y por ende, de la España Imperial.

El aguila bicéfala, símbolo del Imperio, más los reinos de la monarquía hispánica, el vellocino de oro de los Argonautas y las dos culumnas: Plus Ultra. “Más allá”… Donde Heracles puso un límite, el Imperio Español cruzo al otro lado y encontró las Américas.

A un tiempo, a un lado y otro del gran escudo imperial del águila bicéfala, dos reyes en sus tronos. A izquierda y derecha. Con la corona, la espada, el cetro y el manto… Según la tradición representan a los antiguos reyes godos, creadores de España como nación política en el Tercer Concilio de Toledo, en el siglo VI y forjadores así de Toledo como la Urbs Regia; de Toledo como la “ciudad de los Reyes”…

Escudo bicefala Toledo

La idea que se pretende trasladar no puede ser así más clara: El mismo y antiguo Regnum de los Godos, primer Regnum Hispaniae y origen de España como nación política, no es sino la matriz de una plenitud que tiene su expresión en el imperio universal hispánico. Continuación del ideal de Imperium que ya encarnó en la antigüedad la Romanitas, después en el medievo la Christianitas, y llegado el siglo XVI la propia Hispanitas.

La puerta de Bisagra no es así un mero adorno para el acceso a la ciudad a través de las murallas y en el lado norte de la misma. Una solución más o menos lograda desde el punto de vista arquitectónico y artístico, sin mayor proyección que dar una solución eficiente a la par que hermosa a un problema práctico. Dicho punto de vista sería absolutamente limitado e incompleto. Y por ende erróneo por no decir mal intencionado.

Es querer negar la dimensión identitaria al propio patrimonio de la ciudad y al tiempo, distanciarla así tanto de nosotros mismos, como de su recta comprensión.

Pero la verdad y la evidencia se imponen y a través del escudo imperial y los dos “reyes godos”, la puerta de Bisagra estará hablando de un  reino devenido en imperio. De una continuidad histórica a lo largo del tiempo que une las generaciónes y los siglos a pesar de las visicitudes que puedan haber ocurrido y que además tiene en dicha simbología imperial, señal de su esplendor.

El ángel de Toledo

Para más inri en lo alto de la puerta, coronándola a modo de guardian protector, está “el ángel de Toledo”.

Una representación escultórica de un ángel guardián en cuya mano derecha porta una espada y al que le faltará una de sus alas…

El ángel guardían de la ciudad; los mismos Cielos se implican en la guarda y protección de la capital del reino y del imperio, y uno de sus ángeles vela por ella desde la entrada de la misma. Como si de una “ciudad sagrada” se tratara.

Y hemos dicho que le falta una de sus alas…

Curioso detalle fruto del paso del tiempo y el desgaste que sin embargo no podrá dejar de pasarnos desapercibidos. Como si el ángel enviado a velar por nosotros, alguna falta lo hubiera herido. Falta vinculada al propio destino de la ciudad y que ahora ya junto a ella, obliga al ángel a permanecer en Toledo hasta la consumación de los siglos. Tan unido a Toledo como las piedras y muros que la construyen…

En el interior de la puerta encontraremos un patio y en el mismo una escultura del César. De Carlos V. Rey para siempre de la “Ciudad Imperial” y ¡ojo! en la segunda puerta, la que nos da acceso ya a las calles empinadas de Toledo, a un lado recogidas en cerámica unas palabras:  

“¡Oh Toledo, peñascosa pesadumbre, gloria de España y luz de sus ciudades”

Las palabras no son de otro, sino de don Miguel de Cervantes.

El insgine y universal autor del Quijote loando a la ciudad imperial como gloria de España. Para así aún más significar el sentido simbólico e identitario de la puerta de Bisagra.

Estas palabras de Cervantes estarán extraídas de su última obra: Los trabajos de Persiles y Segismunda. Y la cita completa del fragmento es la siguiente:

¡Oh peñascosa pesadumbre, gloria de España y luz de sus ciudades, en cuyo seno han estado guardadas por infinitos siglos las reliquias de los valientes godos para volver a resucitar su muerta gloria y a ser claro espejo y depósito de católicas ceremonias! ¡Salve, pues, oh ciudad santa!

Ciertamente frente a estas palabras de Cervantes poco más se puede añadir salvo quizás que efectivamente, el mejor lugar para traerlas a colación, será la puerta de Bisagra. Símbolo emérito de qué y quién, es Toledo…

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