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Qué hacer en Toledo

Primero la lejana Toledo prerromana, de la Edad del Bronce y la Edad del Hierro. De los antiguos indoeuropeos en el cerro del Bú al oppida celtibérico al otro lado del río Tajo, en donde hoy se levanta Toledo. Ciudad en aquel tiempo pequeña pero fuertemente fortificada que el caudillo carpetano Hilerno, defendió de la invasión romana en el 192 a.C. Y luego claro está el Toletum romano y su circo de carreras de cuadrigas y sus construcciones hidráulicas, cuyos restos aún hoy nos impresionan y en tiempos alimentaron leyendas…
Después las invasiones bárbaras y Toledo como capital del Reino Godo de España, primer Regnum Hispaniae de nuestra historia. El lugar donde el 8 de mayo del 589 d.C. y en el III Concilio de Toledo, se forjo la unión de toda la península Ibérica en un mismo Reino y para distintos pueblos. Todos unidos en un mismo proyecto político, una misma religión y una afinidad cultural y raíces compartidas que hizo de romanos, celtas e íberos así como germanos, una misma nación.

También aquí el lugar donde se sembró lo que el romancero medieval llamo “la perdida de España”. La leyenda de la Cueva de Hércules, Florinda la Cava y don Rodrigo. La profanación de la cueva ancestral en torno a la cual Hércules habría fundado la ciudad, la violación de la joven virgen a manos del rey insensato, y la venganza y traición del conde don Julián ayudando a cruzar al Islam, árabes y moros, al otro lado del estrecho e invadir España.

Y a partir de ese momento otro lugar fundamental de nuestra historia. La España musulmana: el Al Ándalus. Y ahí Toledo como capital de la frontera media del “reino moro de Córdoba” y ciudad levantisca en la que los “antiguos godos”, ahora llamados mozárabes, se sublevarán en numerosas ocasiones contra los emires de Córdoba en episodios llenos de heroísmo y épica. Ese será el momento en el que surja la leyenda de la “Noche Toledana y la jornada del foso”, así como el momento en el que se fraguará la leyenda de la presencia en Toledo de la Mesa de Salomón. Traída por los godos a Toledo y quizás escondida en las cuevas y subterráneos de la ciudad.

También de esos algo más de tres siglos y medio del Toledo islámico, la época de la taifa toledana, de los reyes moros de Toledo, del astrólogo Azarquiel, de la clepsidra o reloj de agua y luna y de las primeras traducciones de textos de sabiduría y magia en la ciudad. Semilla de la futura Escuela de Traductores.

Y después la caída de la taifa toledana y la reconquista cristiana de la ciudad. La entrada de Alfonso VI en Toledo el 25 de mayo del 1085. Noticia que tuvo resonancia en toda Europa: La antigua capital de los Godos volvía a la Cristiandad y en las huestes cristianas el mismísimo Cid Campeador acompañaba al rey Alfonso. Y a partir de ese momento y hasta los tiempos de Alfonso VIII y la batalla de la Navas de Tolosa, el Toledo más épico. Con Almorávides y Almohades tomando el Al Ándalus y tratando de hacerse de nuevo con Toledo. Con luchas, asedios y asaltos en la ciudad y su entorno y ocasiones dramáticas como la muerte del hijo del Cid defendiendo el castillo de Consuegra, el guerrero Muño Alfonso no dando tregua a los moros desde el castillo de Peñas Negras, o los propios vecinos de Toledo defendiendo las murallas de la ciudad frente al asalto sarraceno…

Y tras la tormenta la paz… los años prósperos de Fernando III el Santo, en los que los cristianos bajaron la frontera al sur de sierra Morena y en Toledo pudo comenzarse la construcción de la Catedral. Y los años de Alfonso X el Sabio, en los que la ciudad se convirtió en epicentro del saber de mano de la Escuela de Traductores de Toledo. También de la magia y la astrología. La nigromancia y la alquimia…

Es en este tiempo que se sembrará la imagen idealizada de un Toledo tolerante de “Tres Culturas” conviviendo en paz y armonía. Sin embargo esto solo se dio en las élites intelectuales de la ciudad y pronto con la baja Edad Media y las guerras civiles de los siglos XIV y XV, la pretendida ciudad de la tolerancia desapareció. Y entre persecuciones y asaltos a la judería, luchas nobiliarias y dinásticas, y el fin de la Reconquista con la Guerra de Granada, Toledo y España entraron en un nuevo tiempo. Se construyó san Juan de los Reyes en plena judería y se labró con los episodios de la conquista de Granada la sillería del coro de la Catedral. Era el reinado de los Reyes Católicos y el propio rey Fernando decía estar restaurándose para toda España, el antiguo reino godo de Toledo…

Tendríamos después y antes de hacerse la capital del mayor Imperio de la Historia de la Humanidad, la revuelta comunera, con Toledo como ciudad castellana que capitanea la rebelión contra el rey emperador que nos llega de Alemania y que tras la derrota comunera hace de Toledo ahora sí, “La Ciudad Imperial”. Esa que tendrá el Águila Bicéfala de los Austrias como escudo y en la que es recibido Hernán Cortés, en el Alcázar, al volver éste de su conquista de México.

Van a ser los tiempos de Garcilaso, de Cervantes en Toledo, de Lope en Toledo, de san Juan de la Cruz en Toledo, de santa Teresa en Toledo, de Calderón en Toledo, del Siglo de Oro y el Barroco, de la España Imperial y Toledo como símbolo de su grandeza. De ese Toledo que haría decir a Cervantes: “Dichoso aquel que naciera español y toledano…”

Y siempre a lo largo de todo ese proceso histórico, un Toledo Oculto, de misterios, leyendas y magia. De tradiciones paganas, creencias ancestrales y esoterismos. De simbología arcana en lugares desapercibidos de la ciudad, de sus iglesias, catedral y calles. Un Toledo que como alma oculta y secreta de la ciudad permanece a parte, soterrado pero presente, esperando al anochecer para manifestarse a quien sepa buscarlo. Un Toledo que es el origen de este lugar y su Destino, un Toledo del que aquí no diremos más, pero que en nuestro nocturno pasear por las calles de esta ciudad, siempre está presente para quien quiera escuchar…

Planes en Toledo

Planes en Toledo

Si vienes a Toledo no podemos recomendarte mejor plan que perderte por sus callejuelas. Caminar sin rumbo fijo dejándote llevar por la intuición, por la curiosidad o el afán de aventura.

Encontrarte en lugares bulliciosos de turistas y vecinos, en bares y tiendas y en pocos pasos, andar solitario por una calle estrecha por la que pareciera que eres la primera alma que pasa en muchos años…

Conocer la ciudad a la luz del día y llegada la noche, sorprenderte al descubrir que ese mismo lugar por el que pasaste cuando el sol iluminaba el cielo, parece adquirir con la noche una nueva personalidad…

Como si los callejones de Toledo pudieran durante el día ser sin más un lugar del casco antiguo y sin embargo con la oscuridad, quisieran sugerirte que en ellos habita un algo misterioso que te desafía y te llama.

Suenan así las campanas de las torres a las luces de la mañana y levantan el vuelo las palomas de los campanarios. La vida corre por las calles con colorido y agitación y la catedral luce al sol mientras grupos de turistas hacen cola para comprar sus entradas… Pero a la tarde la ciudad va quedando vacía y solitaria y esas mismas calles, parecen entonces descansar del ajetreo y la gente. Y los vecinos se recogen en sus casas y finalmente, anochece… y entonces sí, puede que Toledo te quiera convocar para algo más. Que sientas que ese es el momento que tu alma deseaba ver llegar para acercarse de verdad, al corazón mágico de esta ciudad. Como si hasta ese momento apenas hubieras sido consciente de lo que realmente venías a buscar…

Los numerosos gatos que habitan el casco antiguo de Toledo salen por las noches a patrullar los callejones, ellos son el anuncio de esas viejas historias sobre duendes, fantasmas y casas encantadas. Sobre brujos, alquimistas, hechiceras e inquisidores. Sobre reyes insensatos, cuevas selladas, reliquias sagradas y libros secretos. Sobre ese Toledo Mágico y Oculto, de leyenda y ensueño, de esencia y tradición, cuyo seno guarda la verdad del alma de Toledo.

Hay algo así en el adentrarse en el casco antiguo de Toledo, que nos recuerda a la prueba del Laberinto. A ese tejer y destejer nuestros pasos a través de un enmarañado trazado que bien parecerá, que no conduce a ninguna parte.

Es de este modo que el viajero no puede evitar sentir la necesidad de un “Hilo de Ariadna” que resuelva el arcano de sus calles, plazas y callejones, y guíe nuestros pasos hacia el buen puerto del Laberinto desvelado. Ese que muestra entonces Toledo como un paraje encantado que invita a quedarnos, y formar parte de él.

Toledo permanecerá de esta manera fría y distante para quien solo sepa ver las piedras con las que se levantaron sus calles y monumentos. La mera solución técnica en cada arco, cúpula o puerta, y la simple crónica de los acontecimientos que trajeron dichas piedras hasta aquí. Es entonces que Toledo no se entiende y su sentido se pierde, y el giro y quiebro de sus calles se nos hace dédalo incomprensible en cuyo corazón vivirá el Minotauro de la “oportunidad perdida”. De la sospecha de que algo Grande y Maravilloso se nos escapó en nuestra visita a Toledo.

Que planes hacer en Toledo

Es por eso que hay algo de sentido oculto en todo pasear errabundo por las calles de esta ciudad. Como si el eco de nuestros pasos pudiera invocar una presencia perenne que desde el otro lado, también nos emplaza a nosotros a hacer parte del Misterio de Toledo.

Recuerda entonces viajero...

Que atardecerá en Toledo, y sus calles irán vaciándose, pudiendo parecer que la ciudad queda deshabitada. Sin embargo aquellos que han desvelado el secreto de Toledo saben que sus verdaderos pobladores no pueden abandonarla. Son parte consustancial de la ciudad, como la argamasa y el ladrillo lo serían de un edificio. Estos pobladores, viejos como el Mundo, son los demonios, duendes, brujas y fantasmas que desde el Principio acompañan al Hombre en su paso por Vida, en esta prueba del Laberinto que la existencia humana…

Planes Toledo Misterioso

Demonios que invisiblemente y a la caída de la tarde salen de las entrañas de la Tierra, de esas antiguas cuevas toledanas cuyas oquedades son oscuridad perpetua para quienes repudian de las vanidades del Sol. Fantasmas que como sombras tenues se adhieren en la noche a los muros de Toledo, y son voces sin rostro de todos los que fueron antes que nosotros. Brujas que se arremolinan en los escondites de la noche, y siguen desde allí aspirando al manejo oculto de las fuerzas ciegas del Universo. Y duendes, duendes burlones por los tejados de los callejones, en los esquinazos, pozos y adarves desde donde asaltan al viajero, o se cuelan en viejos caserones.

Solo quien sabe de estas legiones del infierno, de estas emanaciones del subsuelo del alma, puede perderse y a su vez encontrarse en el dédalo nocturno de las calles de Toledo ¿o es posible acaso salir del Laberinto si no sabemos quienes lo pueblan? O más aún, que aquellos que lo pueblan, esperan que algún día podamos domeñar su nocturno cabalgar…

Perderse por las calles de esta ciudad, al anochecer, caminar sin rumbo fijo… Ese es el mejor plan que puede ofrecerte esta ciudad.

Pues pasear por Toledo es algo más que conocer la Historia de la ciudad y sus monumentos. Es buscar un Hilo de Ariadna en un Laberinto hecho de calles, plazas y callejones, que nos muestre la guía segura hacia el secreto inmortal de un lugar milenario. Ese secreto capaz de hacernos recordar que tenemos un Destino en el que se cifra nuestro propio Misterio y Sentido. Como si el verdadero Laberinto fuéramos nosotros mismos y nuestra vida, y Toledo solo jugará al ocultamiento y desvelo de aquello que debe ser desentrañado en nuestros propios corazones. Aquello que rompe el hechizo del Minotauro y nos hace Héroes de nuestra propia existencia…

¿Cabe entonces imaginar mejor plan?… Rutas nocturnas Toledo

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