Queremos hacer un monográfico sobre el tema de la muerte y su expresión en Toledo. Quizás este, por qué no, sea un momento propicio para recordar lo efímero de la vida.
Y es que en nuestra bella ciudad, hay un sinfín de ejemplos conectados con la parca: edificios concebidos como auténticos panteones, cuadros tan representativos como el entierro del señor de Orgaz, y un buen número de estatuas funerarias como la de Garcilaso de la Vega en san Pedro Mártir, son sólo un pequeño ejemplo del maravilloso elenco funerario que combina arte y eternidad.

 

Arte para la eternidad.

Destacamos en esta entrada el sarcófago del Cardenal Tavera, sito en el hospital de san Juan o de “afuera”. Es una escultura exenta fabricada con mármol de Carrara y bajo el magistral cincel de Alonso de Berruguete, que casualidades del destino, murió pocos días después de terminar esta magnífica obra. La escultura yacente tiene una serie de tondos o medallones en su parte inferior, flanqueados sus extremos por cuatro grifos (animal fabuloso mitad león, mitad águila), y en su parte superior por las cuatro virtudes cardinales. El rostro del Cardenal se hizo a partir de una máscara mortuoria de yeso que sirvió de molde, lo que le confiere una expresión de tétrico realismo difícil de superar. Como curiosidad, podemos ver esta escultura en una escena de la película Tristana de Luis Buñuel, donde la actriz Catherine Deneuve, se acerca lentamente para observar con asombro esta brillante obra concebida para el memento mori.

Las cadenas de san Juan de los Reyes.

Este edificio fue proyectado como un gran sarcófago para los reyes Católicos, donde se unifican lo religioso y político. Posee como curiosidad sus 220 pares de grilletes (que no cadenas) colgados de varios muros. Según la tradición, son los grilletes que llevaban los cristianos liberados en la reconquista de Granada, que a modo de ofrenda o exvoto, se colocaron en 1494, poco después del hito histórico. Otra teoría nos indica que estamos ante un edificio que posee inmunidad ante la justicia civil, y que en su interior sólo se podía intervenir bajo el mandato de la justicia religiosa; esta versión cobra fuerza ya que en toda España también existe palacios o casas “de las cadenas”, cuya función era la misma.

Leyendo leyendas: salvada de una muerte segura.

Corría el siglo XII, la esposa del rey Alfonso VII de castilla, doña Berenguela, paseaba tranquilamente con su corcel por las calles de la ciudad…, de manera repentina le sorprendió una lluvia torrencial con tanta fuerza, que su caballo quedó fuera de control, viéndose en serio peligro de muerte. Por fortuna para ella, irrumpió donde se ubicaba una mezquita en la que pudo guarecerse y salvar su vida. Ya dentro y siendo consciente de tan milagrosa intervención, rezó con tanto agradecimiento que hizo la promesa de convertir ese templo mahometano a la fe de Cristo, con el nombre que ahora todos conocemos: la parroquia del Salvador.

¿Por qué se llama “callejón de los muertos”?

Rodeando la parroquia de san Andrés, nos encontramos con un callejón estrecho y retorcido con el luctuoso nombre “de los muertos”. Las crónicas históricas nos dicen que estas parroquias poseían un pequeño cementerio, aunque en este caso nos consta la existencia de una cripta plagada de momias. Parece que el nombre proviene de una morgue o depósito municipal de cadáveres situado en este lugar hasta principios del siglo XX. Sin duda, una zona para pasear meditabundo escuchando el silencio de estos recónditos muros…

La astronomía en Toledo.

Dentro del contexto cultural de la Escuela de Traductores en Toledo, se considera a las Tablas Alfonsíes escritas en el siglo XIII, como la obra de ciencia astronómica más importante de su tiempo. Sus teoremas estuvieron vigentes hasta que Kepler las actualizó, o sea, durante casi cuatrocientos años. Fueron escritas por los judíos Yehuda ben Mosé e Ishaq ben Sayyid.

La primera frase que definió a Toledo.

Fue el romano Tito Livio el que a la hora de describir a la ciudad de Toledo, pronunció la conocida frase: parva urbs, sed loco munitia, que significa ciudad pequeña pero bien fortificada.

¿De dónde viene la palabra “cigarral”?

Es uno de los elementos típicos del paisaje Toledano extramuros, cuando uno transita por los alrededores de la ciudad, a veces la vista se detiene en estas casas que sirven de retiro y esparcimiento que parecen mimetizarse con el entorno natural. Son los cigarrales, pero, ¿de dónde procede este nombre? Hay varias teorías, la tradición nos cuenta que pudo ser el apellido de un señor que poseía uno de los más bellos y exuberantes que tuvo Toledo. Quizás venga de la expresión Guijarval (terreno arcilloso), o quizás se deba al sonido que producen las numerosas cigarras que pueblan estas fincas y que se hacen notar sobre todo, con las altas temperaturas del verano.

El primer retrato de Jorge Manuel Theotokópoulos.

En el cuadro más famoso de El Greco, el entierro del señor de Orgaz, nos encontramos con un niño en el margen inferior que nos señala la escena, lleva un pergamino que sobresale de su bolsillo, en el que se puede leer el nombre del autor «Domenico Theotocopuli» y la fecha de 1578, aunque sabemos que la obra se entregó 10 años después, en 1588.

¿Por qué entonces este desfase de años? Parece ser que El Greco quería señalar la fecha de nacimiento de su hijo, personaje destacado por su posición y mirada al espectador, por lo que sabemos que a la hora de retratar a su único descendiente, éste tenía la edad de diez años.

¿Cuántas juderías hubo en Toledo?

En la larga historia de los judíos toledanos que parece remontarse a época romana, podemos delimitar dos juderías bien diferenciadas. La judería menor o la vieja, llamada así porque fue la primera en desaparecer y no por su antigüedad, la podríamos situar por los alrededores del claustro de la Catedral, calle hombre de palo y las cuatro calles, hasta la calle de la plata. Aquí se ubicaría la alcaná, palabra castellanizada del árabe alcaicería y que designaba no sólo el mercado, sino un barrio judío con sinagoga (de ahí la calle con el mismo nombre), casas y espacios para la administración civil y religiosa de este pueblo. Por otro lado está la bien conocida como judería mayor, que comienza en la calle de santo Tomé, y que llegaría en última instancia hasta la puerta del cambrón por un lado, y el puente de san Martín por otro.