Desde tiempos antiguos, los equinoccios y solsticios han sido fechas de gran significación espiritual y religiosa. La Noche de San Juan es probablemente la celebración mágica más arraigada de la cultura europea, una fecha en la que el fuego, el agua y las plantas se cargan de un poder simbólico extraordinario. 🔥✨
El ascenso y descenso del sol, su momento de mayor proximidad o lejanía, y los ritmos naturales asociados a este ciclo solar configuran un escenario de alto poder evocador. Pero ¿qué significa realmente la Noche de San Juan? ¿Por qué encendemos hogueras? ¿Qué rituales se hacen y por qué? Te contamos todo sobre esta celebración milenaria.
¿Qué es la Noche de San Juan?
La Noche de San Juan es una celebración tradicional europea que combina elementos paganos precristianos con la festividad católica de San Juan Bautista. Se trata del momento del año más cargado de simbolismo solar, asociado al solsticio de verano, cuando los días son más largos y las noches más cortas del hemisferio norte.
Esta noche se considera mágica porque se cree que en ella se difuminan las fronteras entre el mundo humano y el sobrenatural, permitiendo rituales de protección, purificación, sanación y atracción de la buena fortuna. Es una de las pocas celebraciones que ha mantenido su carácter ritual y simbólico hasta nuestros días, sobreviviendo a la cristianización, la modernización y la secularización de Europa.
¿Cuándo es la Noche de San Juan?
La Noche de San Juan se celebra en la noche del 23 al 24 de junio, víspera de la festividad de San Juan Bautista. El amanecer del 24 de junio marca el final de la noche mágica.
Aunque el solsticio de verano astronómico ocurre realmente entre el 20 y el 21 de junio, la celebración mantiene la fecha tradicional del 24 de junio debido a la antigua correlación entre ambas fechas en el calendario juliano. Con el paso de los siglos y el cambio al calendario gregoriano, el solsticio se desplazó unos días, pero la fiesta conservó su fecha originaria. 📅
Origen pagano: el solsticio de verano
Las raíces de la Noche de San Juan se hunden en las celebraciones precristianas del solsticio de verano. Estos fenómenos naturales han formado parte esencial de las culturas tradicionales premodernas, que veían en el sol una divinidad o una manifestación divina.
Las puertas solsticiales en Grecia
En la Grecia clásica, los solsticios eran conocidos como «puertas»:
La Puerta de los Dioses, asociada al solsticio de invierno, momento en que el sol comenzaba su «renacimiento» tras alcanzar su punto más bajo. Era una fecha propicia para el recogimiento, la introspección y la búsqueda de la divinidad.
La Puerta de los Hombres, asociada al solsticio de verano, cuando el sol alcanzaba su máxima fuerza. A través de esta puerta estival, el ser humano era invitado a cultivar su relación con la divinidad mediante la interacción con otros seres humanos, los rituales comunitarios y la celebración colectiva.
Jano, el dios romano de las puertas
En Roma, esta tradición se integró en el culto a Jano, el dios guardián de las puertas, conocido por sus dos rostros: uno mirando al pasado y otro al futuro. Jano abarcaba así toda la existencia temporal y terrenal, presidiendo los momentos de transición y los umbrales.
Aunque el mes de Jano (enero) es invernal, su simbolismo de paso y umbral conectaba perfectamente con el sentido de los solsticios como momentos de tránsito entre ciclos. La Noche de San Juan conserva este carácter de umbral mágico entre dos tiempos.
Los rituales antiguos del solsticio
Durante el solsticio de verano, era costumbre en muchas culturas velar toda la noche y encender hogueras para que no disminuyera la fuerza del sol en su ascenso victorioso. Se creía que estos fuegos rituales acompañaban y apoyaban al astro rey en su jornada más larga.
Saltar las hogueras un número impar de veces (3, 7 o 9, según las tradiciones) atraía buena fortuna, purificaba el cuerpo y el alma, alejaba enfermedades y otorgaba protección durante el año entrante. Este ritual ha sobrevivido prácticamente intacto hasta nuestros días.
La Fiesta de San Juan: cristiandad y paganismo unidos
La festividad cristiana de San Juan Bautista cristianizó estas antiguas tradiciones solares. La Iglesia católica eligió el 24 de junio para celebrar el nacimiento del Bautista, fecha cuidadosamente situada en torno al solsticio de verano, igual que la Navidad se sitúa cerca del solsticio de invierno.
San Juan Bautista, el precursor
San Juan Bautista es la figura que anuncia la llegada del Mesías en los Evangelios. Cristo mismo lo exaltó con palabras memorables: «En verdad os digo que entre los nacidos de mujer no hay uno mayor que Juan el Bautista» (Lucas 7, 28).
Esta afirmación bíblica justificó la grandeza de la celebración. Durante siglos, la Noche de San Juan fue la segunda fiesta más importante del calendario cristiano, solo superada por la Navidad. Su importancia litúrgica se equiparaba a su trascendencia popular.
Una síntesis simbólica perfecta
La cristianización funcionó porque encajaba a la perfección con el simbolismo previo. San Juan Bautista, que bautizaba con agua en el río Jordán, conectaba con el elemento acuático de las tradiciones solsticiales. Su papel como precursor o «anunciador» enlazaba con la idea de umbral o puerta. Y su nacimiento, situado seis meses antes del de Cristo, marcaba el punto opuesto del año en simetría perfecta.
Así, lo pagano y lo cristiano se fundieron en una celebración híbrida que conserva elementos de ambos mundos. Esta dualidad explica por qué tantas tradiciones mágicas y supersticiosas han sobrevivido junto a los aspectos religiosos.
El significado espiritual de la Noche de San Juan
Más allá de los aspectos históricos, la Noche de San Juan tiene un profundo significado espiritual y simbólico que explica su persistencia milenaria.
El triunfo de la luz
El solsticio de verano celebra el momento de máximo poder solar. Es la victoria de la luz sobre la oscuridad, la fertilidad sobre la esterilidad, la vida sobre la muerte. Las hogueras simbolizan esta victoria y la prolongan ritualmente: encendemos fuegos para acompañar al sol y mantener su fuerza.
Un umbral mágico
Esta noche se considera un umbral entre mundos. Las fronteras entre lo humano y lo sobrenatural, entre el pasado y el futuro, entre la realidad y la magia, se vuelven permeables. Por eso es momento ideal para rituales adivinatorios, conexiones con seres queridos fallecidos y peticiones especiales.
Purificación y renovación
El fuego purifica, el agua sana, las plantas curan. La Noche de San Juan ofrece la oportunidad de renovarse interiormente: dejar atrás lo viejo, sanar heridas emocionales, atraer prosperidad y comenzar un nuevo ciclo. Es un ritual de muerte y renacimiento simbólicos.
Los cuatro elementos en la Noche de San Juan
Una característica fascinante de esta celebración es que reúne los cuatro elementos clásicos en una misma noche, cada uno con su simbolismo particular.
Fuego: las hogueras purificadoras
El fuego es el protagonista absoluto. Las hogueras simbolizan el sol, purifican, alejan los malos espíritus y otorgan protección. Saltar la hoguera tres, siete o nueve veces (siempre número impar) es el ritual más extendido. Cada salto representa una intención: dejar atrás problemas, atraer amor, mejorar la salud, conseguir prosperidad.
En algunas tradiciones también se quema un papel donde se han escrito miedos, malas costumbres o cosas de las que uno quiere desprenderse, simbolizando así su eliminación definitiva.
Agua: el rocío y el baño nocturno
El agua de esta noche tiene propiedades especiales según la tradición. Bañarse en el mar, río o fuente a medianoche del 24 de junio purifica y atrae buena fortuna. En zonas costeras como Galicia o Cataluña, miles de personas se bañan al filo de la medianoche siguiendo esta tradición.
El rocío de San Juan, recogido al amanecer del 24 de junio, se considera milagroso. Lavarse la cara con este rocío embellece, sana enfermedades de la piel y protege durante todo el año. En algunas zonas se recoge en paños limpios para usarlo después.
Tierra: las plantas mágicas
La tierra se manifiesta en las plantas que se recogen esa noche, supuestamente cargadas de poder máximo. Las hierbas más asociadas a San Juan son:
Hipérico o hierba de San Juan, planta amarilla considerada protectora contra malos espíritus. Verbena, asociada a las purificaciones y a la suerte. Helecho, cuya legendaria flor solo aparece en esta noche según la tradición. Romero, manzanilla, milenrama y trébol, entre otras hierbas medicinales tradicionalmente recolectadas. Se preparan ramilletes que se cuelgan en puertas y ventanas para proteger el hogar durante el año.
Aire: humo, palabras y deseos
El aire está presente en el humo de las hogueras, que transporta deseos y peticiones al cielo. También en las palabras pronunciadas durante los rituales, los conjuros tradicionales y las canciones populares. Las brasas y chispas que ascienden representan los deseos elevándose hacia los cielos en busca de cumplimiento.
Rituales tradicionales de la Noche de San Juan
A lo largo de los siglos se han mantenido numerosos rituales asociados a esta noche mágica. Algunos de los más extendidos son:
Saltar la hoguera
El ritual por excelencia. Se salta sobre las llamas o brasas un número impar de veces, generalmente 3, 7 o 9. Cada cultura tiene sus matices: pidiendo un deseo en cada salto, saltando con la pareja para fortalecer el vínculo, o simplemente buscando purificación general.
Quemar los deseos negativos
Es habitual escribir en un papel aquello de lo que uno quiere desprenderse (miedos, malas costumbres, una etapa difícil) y arrojarlo al fuego. El humo se lleva esos aspectos negativos.
Bañarse a medianoche
Sumergirse en el mar, en un río o en una fuente a las doce de la noche del 23 al 24 de junio purifica el cuerpo y el alma. En las costas españolas es una de las tradiciones más populares.
Recoger las siete hierbas
Una tradición popular consiste en recoger siete hierbas diferentes esa noche (las que la tierra ofrezca), prepararlas en infusión o ramillete, y usarlas para protección y sanación durante el año.
Buscar la flor del helecho
Según una vieja leyenda europea, el helecho florece una sola noche al año, precisamente la de San Juan. Quien encuentre esta flor invisible obtendrá poderes extraordinarios: comprender el lenguaje de los animales, ver tesoros enterrados, descubrir la verdad oculta. Aunque botánicamente los helechos no florecen, la leyenda persiste como metáfora poética.
Echar la sombra al pozo
En algunas zonas se acostumbra mirar la sombra propia en un pozo o estanque iluminado por la luna. Lo que se vea (o no se vea) predice el futuro: una sombra clara augura buen año, una sombra confusa o ausente puede indicar peligros.
Esoterismo y leyendas: la noche mágica por excelencia
La Noche de San Juan es probablemente la noche más cargada de simbolismo esotérico del calendario europeo. La tradición popular la asocia con apariciones, encuentros sobrenaturales y portales abiertos al otro mundo. 🌙
Brujas, meigas y duendes
En muchas zonas de Europa se creía que esta noche las brujas, meigas, hadas y duendes se reunían para celebrar sus propios ritos. En Galicia se habla de las meigas danzando alrededor de las hogueras. En Asturias y Cantabria, los xanas y trasgos salen al exterior. En Cataluña aparecen las dones d’aigua. Cada región tiene sus criaturas mágicas asociadas.
Estas leyendas tienen un fondo común: la noche más corta del año es también la noche más cargada de presencias sobrenaturales, cuando los velos entre dimensiones se rasgan momentáneamente.
El amor en la Noche de San Juan
Numerosos rituales adivinatorios se realizaban (y aún se realizan) para conocer el futuro amoroso. Una tradición consiste en romper un huevo en un vaso con agua a medianoche: las formas que adopte la clara predicen aspectos del futuro sentimental, profesional o familiar.
Otra costumbre es la de las jóvenes solteras que, mirándose en un espejo a medianoche con una vela, podían ver fugazmente el rostro de su futura pareja.
Tesoros escondidos y encantamientos
Las leyendas hablan de tesoros enterrados que solo se revelan esa noche, cuevas que se abren mostrando riquezas y encantamientos que se rompen al amanecer. Estos relatos perviven en muchas localidades españolas, asociados a castillos, ermitas o accidentes geográficos concretos.
Celebraciones de San Juan en España
Cada región española vive la Noche de San Juan con sus particularidades. Algunas celebraciones se han convertido en eventos de fama internacional.
Las Hogueras de San Juan en Alicante
Las Hogueras de Alicante son una de las fiestas más espectaculares de España, declaradas Fiesta de Interés Turístico Internacional. Durante varios días la ciudad se llena de «hogueras» (monumentos artísticos satíricos) que se queman finalmente la noche del 24 de junio en la conocida «cremà».
Acompañan a las hogueras los espectáculos pirotécnicos, las «barracas», las bellezas del fuego, los desfiles y los conciertos. Una experiencia única que conecta tradición milenaria con espectáculo contemporáneo.
El paso del fuego en San Pedro Manrique
En San Pedro Manrique (Soria) se celebra una de las tradiciones más sorprendentes de Europa: el «Paso del Fuego». Los vecinos del pueblo caminan descalzos sobre una alfombra de brasas ardientes sin sufrir quemaduras, llevando a otra persona a su espalda.
Este ritual, declarado de Interés Turístico Nacional, es estudiado por antropólogos y físicos sin que se haya hallado explicación científica completa. Es uno de los rituales del fuego más auténticos y antiguos que perviven en España.
Hogueras en costas y playas
En toda la costa española, especialmente en Galicia, Cataluña, Valencia, Andalucía y Canarias, miles de personas se reúnen en las playas para encender hogueras, saltar las llamas y bañarse a medianoche. Las playas de A Coruña, Vigo, Barcelona, Valencia, Málaga o Las Palmas viven una noche inolvidable cada 23 de junio.
Tradiciones de interior
En zonas de interior, sin mar al que acudir, las celebraciones se concentran en plazas pueblerinas, ermitas con manantiales o fuentes consideradas mágicas. Las romerías nocturnas, las verbenas y los conciertos populares son habituales en estas zonas.
La Noche de San Juan en Toledo
Toledo, con sus calles históricas, su rica tradición y su atmósfera mágica, es uno de los lugares más especiales para vivir la Noche de San Juan. La ciudad imperial, donde durante siglos convivieron tres culturas con sus propias tradiciones solsticiales, conserva ecos de aquellos rituales antiguos que se entrelazan con el simbolismo de esta noche única.
Las calles empedradas iluminadas por la luna, las plazas históricas, los rincones cargados de leyendas, los puentes sobre el Tajo… Cada esquina de Toledo cobra una dimensión especial al caer la noche del 23 al 24 de junio. Es una de las pocas ciudades donde se puede sentir literalmente cómo el pasado y el presente se funden en una experiencia única.
Nuestros tours nocturnos de San Juan
Desde hace más de diez años, en Paseos Toledo Mágico dedicamos esfuerzo y pasión a invocar este mundo evocador y misterioso. Nuestros tours nocturnos para la Noche de San Juan te llevan a un viaje fascinante a través de:
Las leyendas toledanas asociadas a esta noche. Los rincones más mágicos del casco histórico. El simbolismo de las tres culturas en torno al solsticio. Las tradiciones precristianas que aún resuenan en la ciudad. Los rituales y creencias que perduran hasta nuestros días.
Es una experiencia única que te conecta con el pasado y el presente de Toledo, en una noche en la que la ciudad despliega toda su magia ancestral. ✨

Cómo celebrar la Noche de San Juan
Si quieres vivir esta noche mágica de forma personal, aquí van algunas ideas tradicionales que puedes adaptar:
En un grupo de amigos o familia
Organiza una reunión al aire libre con una pequeña hoguera (si está permitido en tu zona). Cada participante puede escribir en un papel lo que quiere dejar atrás del año y aquello que desea atraer. Saltar la hoguera tres veces pidiendo deseos.
Junto al mar o río
Si vives cerca de la costa o un río, acude a la playa con tiempo para presenciar la puesta de sol y el ocaso. A medianoche, sumérgete en el agua para purificarte simbólicamente. Es la tradición más extendida en zonas costeras.
En casa
Aunque no puedas hacer una hoguera, puedes encender velas siguiendo el mismo simbolismo. Recoge algunas hierbas aromáticas (romero, lavanda, manzanilla) y prepara con ellas una infusión o un ramillete protector. Decora la casa con flores blancas y amarillas, los colores asociados a la fiesta.
Recogiendo hierbas al amanecer
Si tienes acceso a campo o jardín, levántate temprano el 24 de junio y recoge plantas con el rocío de la mañana. Lavarse la cara con ese rocío es una tradición milenaria de belleza y salud.
Una tradición viva
Aunque hoy en día las celebraciones de San Juan se han despojado en gran medida de su significación espiritual original, siguen siendo un poderoso testimonio de nuestras raíces culturales. Es una de las pocas fiestas que mantiene viva la conexión con la naturaleza, con los ciclos solares y con un mundo simbólico anterior a la modernidad.
Cada hoguera encendida la noche del 23 al 24 de junio enlaza con miles de años de tradición ininterrumpida. Cada salto sobre las llamas, cada baño nocturno, cada ramillete de hierbas reproduce gestos antiquísimos que nuestros antepasados consideraban sagrados.
Quizás por eso, en pleno siglo XXI, seguimos celebrando esta noche con la misma fascinación. Porque hay algo profundamente humano en encender un fuego bajo el cielo estrellado, en compartir el calor con otros, en sentir que la noche más corta del año es también la más mágica. 🔥🌙✨
Que no te lo cuenten… VÍVELO
Preguntas frecuentes sobre la Noche de San Juan
¿Es festivo el día de San Juan en España?
El 24 de junio es festivo solo en algunas comunidades autónomas y localidades de España, no en todo el país. Es festividad oficial en Cataluña (donde se celebra como la Verbena de San Juan), Galicia (día del orgullo gallego), Comunidad Valenciana (especialmente vinculado a las Hogueras de Alicante) y muchas localidades concretas donde San Juan Bautista es patrón. En el resto de España no es festivo nacional, aunque la víspera del 23 de junio se celebra ampliamente con hogueras y eventos populares en multitud de pueblos y ciudades. Conviene consultar el calendario laboral de cada comunidad autónoma o municipio antes de planificar la celebración.
¿Por qué se queman muebles viejos en la Noche de San Juan?
La tradición de quemar muebles viejos y trastos en las hogueras de San Juan tiene un origen simbólico muy profundo. Representa el deshacerse de lo viejo, lo inútil y lo que ya no nos sirve, dejando espacio para lo nuevo. Es un ritual de renovación que combina lo práctico (limpiar la casa de objetos que ya no se usan) con lo simbólico (liberarse del pasado). En las «fallas» valencianas y «hogueras» alicantinas esta tradición se ha convertido en arte: se construyen monumentos efímeros precisamente para ser quemados, simbolizando ese ciclo de creación y destrucción. Por motivos de seguridad y contaminación, muchas ciudades han restringido esta práctica, regulando qué materiales pueden quemarse.
¿Qué relación tiene San Juan con el solsticio si el solsticio es el 21 de junio?
La discrepancia entre el solsticio astronómico (20-21 de junio) y la festividad de San Juan (24 de junio) se debe al cambio de calendario. En el antiguo calendario juliano, vigente cuando se estableció la festividad, el solsticio caía precisamente alrededor del 24 de junio. Con la reforma del calendario gregoriano en 1582, se eliminaron varios días para corregir desfases acumulados, lo que desplazó el solsticio a las fechas actuales (20-21 de junio). La festividad de San Juan, sin embargo, mantuvo su fecha tradicional del 24 de junio por motivos litúrgicos y populares. Por eso ahora hay unos días de separación entre el solsticio astronómico real y la celebración popular del solsticio.
¿Es legal hacer hogueras en la Noche de San Juan?
La legalidad de las hogueras depende del municipio y la comunidad autónoma. En general, durante la Noche de San Juan muchos ayuntamientos suspenden o flexibilizan las prohibiciones habituales de hacer fuego, especialmente en playas habilitadas, parques municipales con zonas designadas y celebraciones oficiales organizadas. Sin embargo, hay que tener en cuenta varias restricciones: no se permite hacer hogueras en zonas forestales o cerca de masas vegetales por riesgo de incendio, los materiales que se pueden quemar suelen estar regulados (madera limpia, no plásticos ni objetos tóxicos), y hay zonas donde están prohibidas por contaminación o seguridad. Consulta siempre con tu ayuntamiento las normas locales y respeta las indicaciones oficiales. La seguridad y el respeto al medio ambiente son prioritarios.
¿Hay tradiciones de San Juan en otros países europeos?
Sí, la celebración del solsticio de verano vinculada a San Juan es paneuropea con notable presencia en multitud de países. En Suecia, Finlandia y los países nórdicos, «Midsommar» o «Juhannus» es una de las festividades más importantes del año, con bailes alrededor de palos de mayo decorados con flores, hogueras y comidas tradicionales. En Estonia, Letonia y Lituania (donde se llama «Jāņi» o «Joninės»), es festivo nacional. En Portugal son famosas las «Santos Populares» de Lisboa y Oporto con sardinhadas y hogueras. En Francia se celebra la «Fête de la Saint-Jean» especialmente en Provenza. En Italia, en pueblos del centro y norte. En todos los casos, la conexión con el solsticio y los rituales del fuego son el denominador común.
¿Qué se come tradicionalmente en la Noche de San Juan?
La gastronomía de San Juan varía según la región. En Cataluña es típica la «coca de Sant Joan», una torta dulce decorada con frutas confitadas y piñones, acompañada de cava o moscatel. En Galicia se come sardinas asadas, pulpo, queimada (bebida flameada con conjuro tradicional) y pan de millo. En Asturias y Cantabria también las sardinas son protagonistas. En Valencia y Alicante, los «bunyols» (buñuelos), el «all i pebre» y las bebidas refrescantes. En el norte europeo dominan los productos lácteos frescos, las patatas nuevas y los arenques. El denominador común son los productos de temporada (sardinas, verduras tempranas, frutas de inicio del verano) compartidos en grupo al aire libre. La comida es siempre comunitaria, parte fundamental del ritual de celebración.
¿Por qué se llama también «noche más corta del año»?
La Noche de San Juan se denomina popularmente «la noche más corta del año» porque coincide con el solsticio de verano (técnicamente unos días antes), cuando el sol alcanza su máxima declinación norte en el hemisferio norte. En esa fecha el día tiene su duración máxima y, por tanto, la noche su duración mínima. En la latitud de España, esto significa aproximadamente 15-16 horas de luz solar y solo 8-9 horas de oscuridad. En latitudes más altas como los países nórdicos, prácticamente no anochece (sol de medianoche). Esta brevedad de la noche refuerza su carácter mágico: hay que aprovecharla intensamente porque dura poco. Por eso se vela hasta el amanecer y se concentran rituales en pocas horas.
¿La Noche de San Juan es peligrosa según las supersticiones?
Las tradiciones populares describen esta noche como un momento de «doble naturaleza»: muy propicia para rituales positivos (protección, sanación, atracción de fortuna) pero también peligrosa porque las fuerzas sobrenaturales están especialmente activas. Según las creencias, brujas, meigas, duendes y otras criaturas se mueven libremente esa noche, y los muertos pueden regresar momentáneamente. Por eso se aconsejaban precauciones: no caminar solo por bosques o cementerios, llevar amuletos protectores (como ramas de hipérico o sal), no responder si te llaman por tu nombre en la oscuridad, y refugiarse antes del amanecer. Hoy en día estos peligros son interpretados simbólicamente, pero la idea de fondo permanece: es una noche poderosa que merece respeto y consciencia ritual.
¿Quién fue San Juan Bautista realmente?
San Juan Bautista fue una figura histórica documentada incluso fuera de los Evangelios (lo menciona el historiador judío Flavio Josefo). Vivió en el siglo I, era pariente de Jesús según el Evangelio de Lucas (su madre Isabel era prima de María), y predicaba en el desierto de Judea cerca del río Jordán. Anunciaba la llegada inminente del Mesías y bautizaba a quienes acudían a él en señal de arrepentimiento, de ahí su sobrenombre. Bautizó a Jesús en el Jordán, episodio fundacional del cristianismo. Murió decapitado por orden del tetrarca Herodes Antipas tras una compleja intriga palaciega que incluyó a Salomé y Herodías. Su festividad se celebra dos veces al año: el 24 de junio (su nacimiento, único santo además de Cristo y la Virgen del que se celebra el nacimiento) y el 29 de agosto (su martirio).
¿Qué simbolizan los colores blanco y amarillo en San Juan?
El blanco y el amarillo son los colores tradicionales asociados a la Noche de San Juan. El amarillo simboliza el sol en su máximo esplendor, el oro, la luz y la energía vital, todos elementos centrales del solsticio de verano. Es el color de las flores que se recogen esa noche (hipérico, manzanilla, retama) y de las hogueras que iluminan la oscuridad. El blanco representa la pureza, la purificación, la renovación espiritual y la luz divina. Es el color usado en ceremonias bautismales (recordemos que San Juan era el Bautista) y en rituales de limpieza simbólica. Por eso muchas personas visten de blanco esa noche, especialmente cuando van a bañarse al mar o ríos. Decorar la casa con flores blancas y amarillas refuerza el simbolismo solar y purificador de la celebración.
