leyenda hombre de palo

Y en el momento más oscuro, cuando la necesidad y la imaginación se unen, es cuando la luz del genio brilla con mayor intensidad para “parir” un personaje que dejó honda huella en la historia de Toledo. Así se creó el prodigioso “hombre de palo”, un autómata o mecano con forma humana (algunas versiones nos dicen que iba ataviado como un monje con sayal y una gran cruz), revestido de madera pero con su interior lleno de engranajes metálicos, cuerdas y ruedas que poseía su propio movimiento.

¿Se pueden imaginar en pleno siglo XVI a un androide paseando por las calles de la ciudad? El impacto debía ser tremendo, de hecho había rumores sobre si este ser tenía algo de demoníaco por moverse y actuar como si fuera una persona, ya que también movía los ojos y abría y cerraba su boca.

¿De dónde procedía su movimiento, su vida? Los curiosos se agolpaban para ver este invento que dejaba a propios y extraños con la boca abierta. Pero la cosa no quedaba ahí, según nos cuentan las crónicas, este curioso ser llevaba una hucha para pedir limosna, y si algún viandante echaba una moneda, recibía del autómata una reverencia como muestra de gratitud. De hecho se dice que servía como ayudante al propio Juanelo realizando todo tipo de recados. Por la calle más estrecha que rodea la Catedral, es imposible no evocar la fantástica historia de este artefacto que todos conocieron como el hombre de palo.

Hombre de palo

¿Qué pudo ser realmente el hombre de palo?

No sabemos hasta qué punto todo esto es verdad, o si al menos una parte de esta historia sí la podemos considerar como cierta, como siempre en Toledo todo pudo ocurrir… Para dar más información, han surgido teorías sobre qué pudo ser realmente este curioso invento. Algunos historiadores nos dicen que en realidad se trataba de una pequeña estatua de madera, con una hucha o cepo como las que podemos ver aún al día de hoy en algunas iglesias, que pedía limosna para el sostenimiento del Nuncio Viejo, hospital situado en una calle próxima, que era conocido por atender a enfermos mentales. Otra versión, nos habla que pudo ser un estafermo o figura de madera hincada sobre una peana fija, que portaba en un brazo un escudo y en el otro un saco de arena; la costumbre al pasar era dar un golpe al escudo para que este curioso sistema se girase rápidamente y diera con el saco a algún transeúnte despistado. Algo parecido tuvo que haber en esta calle para dejarnos tan curiosa toponimia.

¿Se ha encontrado el auténtico hombre de palo?

Llegamos a un punto muy interesante de esta historia, ya que no se sabe que ocurrió finalmente con este hombre de palo. ¿Desapareció sin más?

Una teoría nos dice que fue destruido, quemado más exactamente, ya que de la sorpresa y el estupor inicial se pasaba fácilmente a sospechar cómo diablos podía moverse este artilugio. La ciencia aquí se consideraba más próxima a la herejía que a la evolución tecnológica, tema controvertido al menos en esta época. ¿Podían este tipo de inventos desafiar a la creación divina? Hasta cierto punto, pero nunca podían llegar a poseer alma, cosa inherente al ser humano. Reflexiones estas, que nos llevan a pensar en obras literarias que abordan el mismo planteamiento filosófico, como es la fantástica novela gótica de Mary Shelley Frankenstein o el moderno Prometeo, o el famoso cuento de Pinocho, de Carlo Collodi, entrañable historia que encierra mensajes cifrados a modo de moraleja muy interesantes y válidos, tanto para pequeños como para mayores.

La otra teoría nos dice que el hombre de palo desaparece sí, pero no se destruye, es más, se conservó en perfecto estado por una cadena de coleccionistas y lo más sorprendente aún, es que nos podría haber llegado hasta el día de hoy. Al menos existe un autómata que responde a las mismas características que las citadas en el Instituto Smithsonian de Washington D. C., en los Estados Unidos. El artefacto en cuestión tiene dos datos significativos, su fecha y procedencia: datación 1560, origen Alemania o España. Esta evidencia ha llevado a pensar a muchos que este es el auténtico hombre de Palo de Juanelo, el mismo que se paseó por las angostas calles toledanas, increíble pero cierto. Os dejamos como muestra, un vídeo que reproduce su funcionamiento e inmejorable estado de conservación.

Una nueva vida para el Hombre de Palo

Y terminamos con la noticia que nos llegaba hace unos meses del Consistorio toledano, que ha mostrado su intención de realizar una reproducción de este invento y situarlo en el que pudo ser su enclave original, la calle que lleva su nombre. Que nuestros ojos lo vean, porque es innegable que el hombre de palo se ha convertido por derecho propio en un símbolo del Toledo legendario, donde realidad e imaginación se funden magistralmente para recordarnos no sólo un gran invento, sino a un gran inventor, figura genial injustamente olvidada. Ojalá renazca un poco más la memoria de Juanelo con esta nueva oportunidad que se le brindan a una de sus obras, para que ahora sí goce de una nueva vida.

Si te ha gustado esta historia, no lo dudes, te invitamos a que nos conozcas, somos Paseos Toledo Mágico, una iniciativa cultural que lleva más de una década dedicada a transmitir estas y otras historias que hacen de nuestra ciudad un lugar donde la aventura del saber se disfruta como experiencia viva, mágica, llena de calves que están aún por descubrir…

Hombre Palo Juanelo

Te esperamos en uno de nuestros Paseos, que no te lo cuenten, ¡vívelo!

Julio C. Pantoja.