¿De dónde viene la expresión “bolo”?

Mucha gente conoce a los toledanos coloquialmente como “bolos”, ¿por qué? Ya ha dejado de tener una connotación peyorativa y se ha convertido casi en un gentilicio popular, ¿de dónde viene? Aquí os dejo con varias hipótesis: La procedencia en forma de bolas del acero que desde el norte de España venía para la fabricación, forja y temple de las espadas y otras armas blancas. El juramento “ego volo” “yo quiero o yo acepto” que supuestamente pronunció el rey visigodo Recreado al convertirse del arrianismo al cristianismo en el III Concilio toledano (año 589). O la costumbre de la élite estudiantil de ir a Bolonia para formarse en el Real Colegio de san Clemente, institución educativa creada por el arzobispo toledano Gil Álvarez de Albornoz. Al regresar a estos estudiantes se les llamaba “bolos”. Con el tiempo derivaron otras expresiones como bolo blas, anda bolo, no me seas bolo, etc.

El proyecto de hacer navegable el río Tajo.

Aunque al día de hoy y con fines turísticos hay una parte del río Tajo en la franja hispano-portuguesa donde el Tajo sí es navegable, ¿lo fue en su totalidad en algún momento de su historia? La idea era bastante buena: hacer un corredor fluvial que comunicara Toledo con Lisboa y abrir una vía marítima con el océano atlántico y por ende con América. Tras muchos proyectos y sesudos estudios, se consiguió por un periodo muy breve en 1588, pero hubo varios factores que lo hicieron inviable: el alto coste económico que soportaban las poblaciones ribereñas, el complicado mantenimiento de las esclusas, la falta de rentabilidad a corto plazo y la queja por parte de Sevilla que le quitaba preponderancia en comercio naval, fueron tan sólo algunas de las circunstancias que hicieron que esta interesante idea se fuera a pique. Nosotros nos conformamos con que el Tajo no se ahogue y al menos recupere su limpieza y ofrezca a Toledo su mejor aspecto, ¿no lo creen?

El tapiz del astrolabio.

Una de las maravillas que podemos contemplar en la exposición temporal de Cisneros sita en la Catedral, es el impresionante tapiz del astrolabio. Esta bellísima obra nos ayuda a comprender la noción que existía del Universo en el siglo XV. A la derecha, Dios ordena dar movimiento a la Creación mediante una palanca que acciona una gran rueda cósmica. En la parte central aparece la bóveda celeste como un astrolabio con casas zodiacales, héroes mitológicos y una gran estrella polar de ocho puntas en el centro. A la derecha el conocimiento humano está representado con alegorías a la Filosofía, la Aritmética, la Geometría y la Astronomía, además del poeta Virgilio y el astrónomo y matemático Hiparco. ¿Qué otras claves pueden estar ocultas? Vale la pena estar un buen rato en compañía de este tapiz, del que aún hoy podemos aprender y asombrarnos a partes iguales.

Toledo de leyenda: el Cristo de las cuchilladas.

En la cuesta de san Justo, en uno de los muros que posee esta parroquia, podemos observar una placa y un cuadro dentro de una hornacina que nos recuerda un fenómeno sobrenatural vivido en este esquinazo. Cuenta la leyenda que dos enamorados quedaron acorralados y en peligro de muerte por un grupo de espadachines dispuestos a ejecutar una venganza familiar. Nuestra pareja pidió ayuda a un Cristo que allí se encontraba. Milagrosamente, los muros de la parroquia se abrieron en un abrazo protector que los engulló literalmente al interior del templo, cerrándose el muro de forma inmediata. Los violentos sicarios al verse burlados y tras unos instantes de perplejidad, acuchillaron con saña a ese mismo Cristo. Finalmente los malhechores fueron condenados a muerte, la pareja se casó en esta parroquia y al cristo por siempre le acompañó este curioso nombre.

¿Que representan las placas cerámicas de la judería mayor?

Delimitando el barrio principal de los judíos, encontramos unas pequeñas cerámicas al nivel del suelo con los siguientes símbolos: una Menorá, lámpara de aceite o candelabro de siete brazos, un sello de Salomón compuesto por dos triángulos equiláteros entrelazados, la palabra “vida” en hebreo, y el mapa de la península ibérica que forma a la vez el nombre de Sefarad.

¿Por qué la forma de anguila es típica en el mazapán?

Porque hasta el siglo XIX había anguilas en el río Tajo, ahora ya desaparecidas. Eran tan apreciadas que su popular forma de espiral pasó a los obradores y la convirtió en uno de los dulces típicos de Toledo. Están hechas de mazapán, rellenas de cabello de ángel y decoradas con glasa (clara de huevo y azúcar) y frutas. Sabemos que su consumo está prohibido para los judíos por ser un pescado sin escamas, por este motivo verás alguno de estos dulces con ellas, ¡fíjate la próxima vez!

anguila mazapan

¿Cuál fue el motivo por el que se pintó el cuadro de El Expolio?

Expuesto en la Sacristía de la catedral toledana, su ejecución se fecha entre los años 1577 a 1579. El motivo de este cuadro es la donación de una reliquia por san Luis rey de Francia en 1248, que entrega un trozo de la Santa Túnica de Cristo que era de color carmín. El Greco, tomando este elemento como referencia hará de este color, el protagonista indiscutible del momento previo a la crucifixión. Para Manuel Bartolomé Cossío, que redescubre y reivindica a principios del siglo XX la figura de El Greco, este cuadro es: “el más poético y de expresión más elevada del artista, suponiendo un momento cumbre de su producción”.

Las huellas del Toledo Visigodo.

Toledo posee un museo quizás poco conocido y visitado pero que guarda no sólo una interesante colección de piezas, sino también un merecido recuerdo a la cultura visigoda, aquella que en época alto medieval (siglos VI al VIII), hizo de nuestra ciudad la capital de su reino, y que conoció los famosos dieciocho Concilios donde se dirimían asuntos “de lo humano y lo divino”, decisivos para conocer mucho mejor nuestro pasado.
El Museo de los Concilios y la Cultura Visigoda se ubica en la parroquia de san Román, construida en el siglo XIII, donde estuvo una antigua mezquita y con una imponente torre mudéjar. En el interior podemos disfrutar de su planta basilical separada en tres naves, con espectaculares arcos de herradura, pinturas murales (destaca la escena de la Resurrección), capiteles romanos y pilastras visigodas entre otros elementos que van construyendo su heterogénea naturaleza artística. Sobre el contenido destacan las reproducciones de las coronas visigodas encontradas en Guarrazar de manera fortuita en el siglo XIX. Además de una serie de objetos originales de uso cotidiano, sobresale la orfebrería en fíbulas, hebillas, broches, collares y demás enseres. Vale la pena viajero, conectar con esta época menos conocida pero no por ello menos importante y así reivindicar un trocito de nuestra identidad.

Cómo se creó la Orden de Toledo.

Un joven con inquietudes creativas y lleno de ilusión por experimentar llega a Toledo y queda boquiabierto de lo que encuentra, descubre una ciudad cristalizada en el pasado que le evoca mil y una historias que pudieron ocurrir, como si alguien la hubiese construido para que cualquier sueño tuviera un soporte físico. Un viaje real y onírico a la vez por un sinfín de callejuelas que nuca acaban y siempre ofrecen un nuevo rincón aún más evocador que el anterior. Este joven entra en el claustro de la Catedral y de repente escucha como los trinos de los pájaros advierten su presencia, deambulando se dirige a un convento Carmelita donde solicita su ingreso, pero su aliento le delata, demasiado vino quizás… Este joven era Luis Buñuel, que tuvo su primer contacto con nuestra ciudad en 1921, creador de la curiosa Orden de Toledo cuyas normas rezan así: amar a Toledo sobre todas las cosas, visitarla al menos una vez al año. Hospedarse en la posada de la sangre. No lavarse mientras dure la visita. Comer en la venta de Aires y beber vino blanco malvar de Yepes. Deambular sin rumbo fijo declamando poemas. Iniciar a los nuevos miembros dejándoles solos en la noche. Escuchar los “laudes” del convento de santo Domingo el Real. Ir a visitar el sepulcro del cardenal Tavera. ¿Os atrevéis a pasar por esta iniciación?

¿Que son los trampantojos?

El trampantojo es una obra pictórica que intenta simular algo que no es real. Un juego óptico, una ilusión visual. Procede de la expresión “trampa para el ojo”, y la podemos observar sobre todo en exteriores de fachadas y edificios representando detalles tales como ventanas, ladrillos, marcos, puertas, balcones, adornos y pequeñas escenas de lo más variopinto. Se puso de moda a partir del siglo XVII en toda Europa y en Toledo los tenemos por doquier y son más numerosos de lo que uno puede pensar pero claro, hay que abstraerse por completo de la visión que nos impone lo cotidiano, elevar la mirada e indagar en fachadas, muros y edificios con la curiosidad como guía para distinguir qué es real y que puede ser un trampantojo. Animaos, os aseguro que la experiencia vale la pena.

trampantojos Toledo

En busca del romanticismo…

Este mes de febrero celebramos san Valentín, y no podemos olvidar que nuestra ciudad es prolija en leyendas románticas, aunque algunas de ellas no terminen del todo como esperamos… Símbolo del romanticismo es sin duda Gustavo Adolfo Bécquer, del que sabemos pasaba temporadas en Toledo, ciudad que inspiró alguna de sus leyendas. Una de ellas, las tres fechas, nos narra como el propio Bécquer fantasea con la existencia de una dama tomando como única excusa el movimiento de una cortina por una mano femenina. En una tercera ocasión y paseando por la misma zona, entra en un convento para ver el rito de la toma de hábitos de una novicia a la clausura. Cuando esta joven vuelve su mirada, la última mirada al exterior, Bécquer descubre que es la misma persona de la que se enamoró platónicamente… El autor termina diciendo: “esta es la fecha que no tiene nombre, no la escribí en ninguna parte… Digo mal, la llevo escrita en un sitio que nadie más la puede leer más que yo, y de donde no se borrará nunca”.

¿Por qué hay candados en algunos puentes?

Los vemos sobre todo junto a los puentes de san Martín y Alcántara, pero no es una costumbre exclusivamente toledana, sino una imitación inspirada en el libro “Tengo ganas de ti” del autor Federico Moccia, que utiliza como recurso literario el candado junto al puente (Puente Milvio, en Roma) como símbolo de la imperecedera unión amorosa. Otros lugares con esta misma costumbre son el puente florentino llamado Ponte Vecchio, junto al río Arno, y el Pont des Arts en París a orillas del Sena.