Plaza de Zocodover

No deja de haber trasiego, gente, movimiento, los comercios abren sus puertas, los autobuses van y vienen, la vida se ve pasar alrededor de esta plaza… A veces uno piensa que sus soportales tienen la memoria de toda una ciudad y cada rincón, podría hablarnos del devenir de la historia, de su historia, esto es Zocodover, lugar más bullicioso en Toledo no lo hay, nosotros te ayudaremos a descubrirlo un poco más.

El origen de la plaza de Zocodover

Para encontrar su origen, hemos de remontarnos a su nombre de procedencia árabe: sūq ad-dawābb, literalmente mercado de las bestias o de los animales de carga, desde luego esta presentación etimológica ya nos habla de su uso como un lugar de compraventa de ganado, pero con el tiempo se extendió al mercadeo de todo tipo de materias y bienes, lo que nos deja la imagen de un Zocodover en época musulmana, muy parecido a cómo pueden ser en la actualidad un mercado de Marruecos, Egipto u otro país del norte de África.

Aunque hubo un proyecto de los Reyes Católicos para modificarla, no fue hasta época de Carlos V, que propone una reestructuración espacial que queda inconclusa, herencia que perdura hasta el día de hoy. Su hijo Felipe II nombra al arquitecto Juan de Herrera para que la defina con la clara idea de transformar Zocodover en la típica plaza mayor castellana, con una hilera de columnas a sus lados creando soportales y de forma cuadrangular, como las de Madrid o Salamanca. Pero en el año 1589 sufrió un incendio que provocó graves daños. Posteriormente, sufre otra remodelación de la mano de Santiago Martín Ruiz, en 1854. La estampa actual sería pues una plaza porticada sin cerrar y con una calle que la corta para subir a la zona del Alcázar, con una puerta principal (arco de la sangre), adornada con reloj y campanas en su cota más alta.

Usos a lo largo de la historia

Además del uso comercial, y centro neurálgico de la actividad ciudadana, en toda su historia ha acogido multitud de eventos, se podría decir que todo lo importante, público y notorio, tenía que pasar sin excusas por Zocodover.

Así, en el pasado, era el lugar de recepción de reyes y altas autoridades, autos de fe de la Inquisición, corridas de toros, una parada obligada en la procesión del Corpus (aún lo sigue siendo en la actualidad), y ahora no faltan las celebraciones de fiestas como fin de año, verbenas, conciertos, lugar de concentraciones, reivindicaciones, ferias del libro, mercado navideño, etc. Podríamos resumir que si algo pasó en Toledo, pasó por Zocodover.

Curiosidades de Zocodover

La puerta más importante de la plaza, se llama popularmente puerta o más conocido como arco de la sangre, algunos aluden a la sangre que pudo derramarse en este espacio, e imaginan el líquido elemento cayendo por las escaleras hacia la calle Cervantes, pero lo cierto es que en este lugar se veneraba un Cristo llamado “de la Sangre”(ya desaparecido), que salía a procesionar desde aquí, por lo que en este caso la devoción cristiana le gana al morbo que algunos le quieren achacar sin motivo.

Se sabe que al inicio de la Guerra Civil, en Zocodover hubo barricadas con choque de fuerzas y fuego cruzado, además de ser objeto de bombardeos, el propósito no era otro sino destruir el Alcázar, símbolo de la resistencia. Quedó la plaza muy dañada, sobre todo en la zona del mencionado arco de la sangre. Al día de hoy, podemos ver la inscripción de la última restauración que se realizó ya tiempo después de la guerra, en 1945, intentando respetar en la medida de lo posible su estructura.

En los soportales que dan acceso a la calle y placita del barrio Rey, podemos ver una columna con varias marcas, son las conocidas como cruces tumularias, que nos indican la muerte violenta al menos de dos personas justo en ese mismo lugar. Curiosamente, hoy es costumbre dejar muy cerca las esquelas, detallando el nombre y celebración de las exequias del finado, parece que la parca también tiene su espacio donde tanta vida se concentra.

Para poner un toque de humor, hubo un estrecho callejón sin salida ya desaparecido, denominado como “callejón de la bragueta”, que servía para aliviar de aguas menores a los que no tenían el decoro de ir a un baño público. Imagínense…

En fin, lo humano y lo divino se dan cita sin excepción en Zocodover.

La plaza en la actualidad

En la actualidad la plaza ha tenido ciertas mejoras que la hacen un lugar idóneo para quedar con amigos, o tomarse algo con en una de sus terrazas aunque todo sea dicho, el trasiego de turismo de masas a veces rompe con esa pausa que uno busca. Al día de hoy sigue siendo la más populosa plaza toledana y es de obligatoria visita para emprender un paseo por la ciudad, ¿te apetece acompañarnos en nuestras visitas guiadas?

Leave your comment