Mesa-Salomon-Toledo

¿Que son los objetos de poder?

Los objetos de poder han fascinado desde antiguo al hombre porque según la creencia, tienen la capacidad de someter las fuerzas de la naturaleza y bien utilizados, sirven para obtener un conocimiento absoluto y pleno sobre las cosas. Son por lo tanto elementos físicos o materiales que poseen propiedades mágicas, sobrenaturales o extrahumanas.
Pero, ¿han existido? Y si es así, ¿cuáles son y dónde se encuentran?
Los hay, sí, y forman parte de la cultura popular, que ya ha calado hondo en películas, series y libros; desde la espada Excalibur, al martillo de Thor, pasando por la lanza de Longinos, las calaveras de cristal o mismísimo Santo Grial. Algunos de estos objetos no son reales, ya que su territorio forma parte más de lo imaginado que de lo tangible, aunque siempre actúan como arquetipos; otros se han encontrado no sin levantar las sospechas de los escépticos ante sus supuestos poderes y otros, por qué no decirlo, sirven aún hoy en día para mantener la llama viva de la búsqueda de los sueños, ya que el objeto funcione o no, es un tesoro que tan sólo en su búsqueda ya está sirviendo a su propósito.

¿Qué es la Mesa de Salomón?

Uno de los objetos de poder más representativos del imaginario colectivo es sin duda la Mesa de Salomón. Realidad y ficción se funden magistralmente para definirla como una mesa, espejo o altar donde se podía ver cualquier lugar del tiempo y del espacio. Por medio de una mágica invocación, en la superficie de la Mesa se reflejaba aquello que uno quería saber. Todas las preguntas obtenían respuesta, quien tenía la Mesa, tenía por tanto el poder del conocimiento absoluto, funcionando como un cronovisor donde todo podía verse en el pasado, presente y futuro.

Otras versiones nos dicen que en ella se encontraba escondido a modo de jeroglífico, el nombre de dios, el nombre todopoderoso que sólo podía pronunciar el sumo sacerdote; o incluso que podía ser un objeto con información astrológica, por lo que podría funcionar como un zodiaco. Como vemos un mismo elemento da para mucho cuando se desconoce su verdadera naturaleza y permanece más en la fantástica dimensión de la leyenda.

Sea o no cierta la existencia de este maravilloso objeto protegido en el Templo de Jerusalén, lo que sí que sabemos es que la Mesa, reaparece durante el saqueo del Templo por las tropas romanas del general Tito. Todos los tesoros acumulados y protegidos en Jerusalén fueron a parar a Roma y ésta, capital del Imperio, fue a la vez saqueada por los bárbaros de Alarico en el año 410. Vemos como un mismo elemento mágico va encauzándose con la historia de grandes civilizaciones, ciudades y guerras, sirviendo como hilo conductor para desembocar finalmente en Toledo como destino, sirviendo así de nuevo nuestra ciudad, como un lugar con las claves ocultas necesarias para los que quieren buscar y encontrar el símbolo más que el objeto, como una realidad viva no sólo en el pasado sino también en el presente.

mesa de salomon
Supuesto mensaje cabalístico de la Mesa de Salomón (Jaén).

La llegada de la Mesa de Salomón a Toledo.

Los tesoros son siempre los mismos pero van cambiando de manos, y los pueblos bárbaros tendrán en Toledo su última patria, convertida en sede y capital del reino visigodo. Aquí vemos como la Mesa de nuevo reaparece pero cumpliendo una misión distinta, se utilizará no ya como elemento mágico sino, para legitimar la autoridad de los nuevos reyes godos. Ahora su función será la de servir como soporte donde lo religioso y lo político se funden en un único acto que otorga un poder casi ilimitado, ser representante de lo humano y lo divino en la tierra, todo ello encarnado en la figura del rey.

Y la rueda de la Historia nunca deja de girar, y ahora son los musulmanes los que entran a escena en el año 711. Un ejército extranjero cruza el estrecho de Gibraltar, comienza el Al Andalus y el caudillo Tarik llega a las murallas de Toledo, buscando denodadamente la Mesa de Salomón. Lo más sorprendente de esta historia es que ahora comienzan a aparecer documentos que no sólo nos hablan, sino que también nos describen la Mesa. Destacamos la fuente del autor Al-Makkara, en su obra “Historia de las dinastías mahometanas”:

La famosa mesa que Tárik encontró, no perteneció jamás a este profeta... Su origen es de tiempos de los reyes cristianos, había la costumbre de que cuando moría un señor rico dejase una manda a las iglesias, y con estos bienes hacían grandes utensilios de mesas y tronos, y otras cosas semejantes de oro y plata, en que sus sacerdotes y clérigos llevaban los libros de los Evangelios, cuando se enseñaban en sus ceremonias, y que las colocaban en los altares en los días de fiesta, para darles mayor esplendor con este ornato. Esta mesa estaba en Toledo por tal motivo, y los reyes se esforzaban por enriquecerla a porfía, añadiendo cada uno alguna cosa a lo que su predecesor había hecho, hasta que llegó a exceder a todas las demás alhajas de este género, y llegó a ser muy famosa. Estaba hecha de oro puro, incrustado de perlas, rubíes y esmeraldas, de tal suerte que no se había visto otra semejante.

¿Dónde está la Mesa de Salomón ahora?

La gran pregunta es saber si lo que encontraron los musulmanes era o no la auténtica Mesa, o si ya este fantástico objeto, fue escondido previamente por los visigodos. La certeza es doble ya que por un lado nos hablan de las carretas tiradas por bueyes y llenas fabulosas riquezas que salieron de Toledo, y a la vez conocemos de tesoros escondidos por los visigodos, como dan buena cuenta los hallazgos en épocas posteriores.

Medinaceli, Alcalá de Henares o Jaén, son tres de los enclaves españoles que se atribuyen la llegada de la Mesa de Salomón, y cualquiera de estos sitios podrá aportar argumentos para ello, pero la Mesa sigue sin aparecer...

El toledano José Ignacio Carmona, ha sido el investigador que más a publicado para favorecer la teoría de la Mesa en Toledo, o en su entorno geográfico, aludiendo a enclaves templarios y lugares considerados sagrados desde antiguo, pero la prueba definitiva, si es que la hay, aún se nos resiste.

Ojalá la historia de este objeto tan atrayente y cautivador nos de alguna sorpresa en un futuro y quizás, algún día podamos contemplar en algún museo una extraña pieza que recoja en su cartela este nombre tan buscado y soñado, y usted, yo, y todos los que buscamos tesoros, estemos por fin frente a la Mesa de Salomón.

No olvides que si eres uno de los nuestros, si aún te fascinan estas historias llenas de realidad mágica, te esperamos, nuestros Paseos por el Toledo Mágico son la mejor forma de acercarse a este y otros misterios en un escenario que bien vale un viaje, una aventura, o una vista guiada.