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La Garduña: historia y mito de una sociedad secreta

La Garduña

Descartando al animal mamífero perteneciente a la familia de los mustélidos, nos referimos a una sociedad de malhechores y delincuentes organizados que actuaron en principio en la ciudad de Toledo a partir del siglo XV, pero que posteriormente se extendió por buena parte  del territorio español, y que duraría hasta los albores del siglo XX.

Con más detalle, la podemos definir como un sindicato del crimen organizado, de carácter secreto y de estructura jerarquizada, que seguiría un funcionamiento similar a otras sociedades del mismo perfil como las Triadas chinas, la Yakuza japonesa o la Mafia italiana.

Orígenes y Expansión

Su lugar de acción serían las ciudades, en principio lugares del centro peninsular con mucha afluencia de comerciantes como Toledo, pero que pronto se trasladarían a otras latitudes más meridionales buscando puertos francos donde llegaban mercancías de ultramar, focalizándose en centros urbanos como Sevilla, Cádiz, Huelva, Málaga, Algeciras, etc., y por supuesto ya en el siglo XVII, con una actividad centralizada en la capital madrileña. En definitiva una red que incluiría buena parte de las comunicaciones centro/sur de España.

Para comprender mejor el organigrama de la Garduña, hemos de tomar como ejemplo el funcionamiento de las sociedades pre modernas, sociedades organizadas a través de gremios, logias y hermandades, distribuidas todas ellas en barrios y zonas de la ciudad con cierta homogeneidad. Existía por así decirlo, un hermanamiento en aquello que se realizaba en común, crenado vínculos personales y pertenencia a un grupo que defendía sus propios intereses. Este tipo de organización sería el que aplicó la Garduña en su origen, funcionando como una fraternidad, como una gran familia eso sí, situada en el lumpen y avocada irremediablemente al mal.

Estructura Organizativa

La organización estaba perfectamente estructurada con una fuerte jerarquía que se dividía en los siguientes grados.

  • Aprendices: formado por lo más bajo de la escala social se componía de pícaros, chivatos, confidentes, pedigüeños y mendigos, prostitutas y todo aquel que estaba al tanto de lo que pudiera ocurrir y fuera de provecho para los garduños.
  • Compañeros: escalafón medio/alto formado por espadachines, navajeros, tahúres, estafadores de guante blanco, embaucadores, asesinos y sicarios.
  • Maestros: daban las órdenes precisas para que la organización actuara, dirigían las pruebas o ritos de paso de un nivel a otro, e imponían las penas necesarias para cualquier infracción cometida. Recordaban a todos los demás las normas y el juramento que existía entre los miembros estrechando lazos de fidelidad.

También tenían sus  santos y señas específicos. Se dice que se tatuaban tres puntos negros formando un triángulo en la palma de la mano para poder reconocerse entre ellos.

Rastros Históricos

La “carta de naturaleza” por la que la Garduña aparece por primer vez en un documento público, reconociéndose no sólo como el animal que es, sino como una organización delincuencial, es en el “Tesoro de la Lengua Castellana o Española” de Don Sebastián de Covarrubias Orozco, considerado como el primer diccionario monolingüe allá por el siglo XVII, concretamente su primera edición data del año 1611. Este detalle nos anuncia que ya existía al menos para la sociedad, una realidad asociada a la garduña y a sus actividades criminales, pero la pregunta que nos tenemos que hacer es si realmente existió tal organización con las características que estamos detallando, ya que nadie duda de la existencia de otros grupos quizás más espontáneos y menos rígidos de maleantes que actuaban mayormente en las grandes capitales pero siempre de manera aislada. De hecho vemos en el género literario de la picaresca un reflejo de las necesidades y penurias del pueblo, que hace que los pillos actúen al margen de la ley para su propia supervivencia, pero, ¿había una organización en todo ello? Será Miguel de Cervantes quien nos dé una pista interesante en su obra Rinconete y Cortadillo, rastreando por qué no, la veracidad de este tipo de grupúsculos, donde los dos protagonistas deciden formar parte del mundo del hampa. Pero nada explícito a la hora de mencionar la Garduña, por lo que la duda siempre planea como una sombra que no nos deja ver el origen real de las cosas…

El Misterioso «Libro Mayor» y su Desaparición

Damos un salto de siglos para situarnos en el XIX y ver cómo en 1821 podemos situar el principio del fin de esta enigmática sociedad, con la publicación del “Libro Mayor”, escrito por Francisco Cortina, el último maestro garduño. En el texto su protagonista y autor, se vanagloriaba de pertenecer a dicha compañía y no escatima en exponernos una retahíla de actividades donde en tono casi heroico, se despliegan los hechos a la manera de una delincuencia justiciera que ya apunta una intencionalidad claramente propagandística. ¿Qué es lo que ocultaba realmente este texto? Más que la prueba de su existencia, será la intencionada visión buenista del que vive al margen de la ley, como si fuera una trabajo tan digno como otro, lo que no dejaría de ser un elemento muy decimonónico vinculado a leyendas creadas o engrandecidas en esa atmósfera romántica del XIX. Curiosamente, este texto o “Libor Mayor” desapareció en el siglo XX, tras un incendio en el edificio de la Audiencia sevillana, lo que aumenta cabe más aún, la leyenda que se ciñe en torno a la Garduña.

Teorías y Leyendas

Siguiendo la estela de esta hipótesis, es crucial reseñar la obra: “Misterios de la Inquisición y otras sociedades secretas”, que en varios volúmenes cuya primera edición aparece en 1845, responsabiliza a la Inquisición de estar detrás de la creación de la Garduña para dirigir delitos en su favor y mantener una férrea vigilancia al estilo “Gran Hermano”, en beneficio de sus propios intereses. Esta obra firmada por los autores Manuel Cuendias y Víctor de Fereal, no dejaría de ser para muchos expertos en la investigación histórica del momento, una propaganda anti clerical, nacida en el seno de posiciones políticas de corte liberal. Una leyenda negra concebida y cuajada desde nuestro propio país sin tener que responsabilizar a un enemigo foráneo, que quería influir en posiciones e ideas de ese momento político tan convulso. 

Por cierto hoy ya se sabe que bajo el pseudónimo de uno de los autores, en concreto de Víctor de Fereal, se esconde Madame de Suberwick o Sobervie, una escritora alemana, que en sus numerosos viajes, se paseó por España vestida como un hombre, no me digan si no es para una novela o una película. Parece que esta trama lo tiene todo, sin olvidar los tintes pintorescos de una época ya pasada. No tiene desperdicio.

La Intrigante Conexión con la Mafia Italiana

Cuenta la historia que tres hermanos toledanos de la Garduña, que habían vengado la muerte de su hermana, huyeron a tierras sicilianas dando origen a la mafia italiana en sus tres variables: la Camorra, la Cosa Nostra y la Ndrangheta, cerrando así el círculo de la leyenda negra que como todas tendrá algo de realidad pero no exenta de exageraciones intencionadas para dirigir mentes y voluntades.

Ojalá que este humilde artículo haya dado un poco de luz a una de las sociedades más más interesantes e intrincadas que aún teje sus hilos sin saber de su existencia real. A veces la leyenda es un claroscuro donde nada es lo que parece a simple vista.

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