Entre los manuscritos más enigmáticos y poderosos de la Edad Media, el Picatrix destaca como una obra extraordinaria que cambió para siempre el curso de la magia europea. Este tratado de magia talismánica, traducido en la Toledo de Alfonso X el Sabio en el siglo XIII, se convirtió en el grimorio más influyente del Renacimiento y sigue siendo objeto de fascinación para historiadores, ocultistas y estudiosos del esoterismo.
La historia de el Picatrix está íntimamente ligada a Toledo, la Ciudad Imperial donde se produjo su traducción al latín y castellano, convirtiéndose así en el puente que permitió que el conocimiento mágico del mundo islámico llegara a Europa. En este artículo exploraremos los secretos de este libro legendario, su contenido, su impacto histórico y su conexión con la ciudad de las tres culturas.
Contenido
- 1 ¿Qué es el Picatrix?
- 2 El Picatrix: Un Libro de Sabiduría y Poder
- 3 La Traducción del Picatrix al Español y al Latín en Toledo
- 4 Contenido del Picatrix: Explorando sus Misterios
- 5 Un libro y cuatro tratados
- 5.1 La premisa fundamental del Picatrix
- 5.2 Los tres mundos del cosmos
- 5.3 Estructura de los cuatro libros
- 5.4 El primer tratado: fundamentos filosóficos
- 5.5 Las mansiones lunares
- 5.6 Ausencia de juicio moral
- 5.7 El ser humano como microcosmos
- 5.8 El segundo tratado: ciencia y simbolismo
- 5.9 Las esferas celestiales
- 5.10 Los grados del ascendente
- 5.11 El tratado tercero: correspondencias prácticas
- 5.12 Invocaciones planetarias
- 5.13 Filtros y pociones mágicas
- 5.14 El cuarto tratado: sabiduría de los pueblos
- 5.15 La sabiduría nabatea
- 5.16 Autores citados en el Picatrix
- 5.17 El secreto y la prudencia
- 5.18 El peligro de la persecución
- 5.19 El equilibrio entre magia y religión
- 5.20 La magia y la sociedad
- 5.21 Magia popular versus magia culta
- 5.22 Los practicantes de magia
- 5.23 La magia y la religión
- 5.24 El sufismo como puente
- 5.25 La Escala de Mahoma
- 5.26 Contenido controvertido del Picatrix
- 5.27 El Picatrix y el Neoplatonismo: Un Vínculo Filosófico
- 5.28 Las Epístolas de los Hermanos de la Pureza
- 5.29 La estructura pedagógica del conocimiento
- 5.30 Las tres hipóstasis neoplatónicas
- 5.31 El ser humano como puente cósmico
- 5.32 Conceptos tomados de los Hermanos de la Pureza
- 5.33 Astrología y libre albedrío
- 5.34 El Picatrix como Grimorio
- 5.35 Otros grimorios importantes
- 5.36 Elementos de los grimorios
- 5.37 Tipos de magia en los grimorios
- 5.38 Origen de los grimorios
- 5.39 Circulación y persecución de grimorios
- 5.40 Grimorios en España
- 5.41 El Uso de Imágenes Mágicas en el Picatrix
- 5.42 Sellos y sigilos mágicos
- 5.43 Lenguajes mágicos modernos
- 6 Conclusión: El Picatrix y su Legado con Alfonso X
- 7 El Picatrix en Toledo: visita la ciudad de la magia medieval
- 8 Preguntas Frecuentes sobre el Picatrix
- 8.1 ¿Qué es el Picatrix en español?
- 8.2 ¿Quién escribió el Picatrix?
- 8.3 ¿Qué es el Picatrix en el Islam?
- 8.4 ¿Qué es el hechizo Picatrix?
- 8.5 ¿Dónde se tradujo el Picatrix?
- 8.6 ¿Por qué la Iglesia prohibió el Picatrix?
- 8.7 ¿Se puede conseguir el Picatrix actualmente?
- 8.8 ¿Qué relación tiene el Picatrix con Hermes Trismegisto?
- 8.9 ¿Qué son los talismanes del Picatrix?
¿Qué es el Picatrix?
El Picatrix es un tratado completo de magia simpática y astral que describe hasta el más mínimo detalle el proceso de fabricación de talismanes mágicos, así como la capacidad que pudieran tener algunos de estos objetos para activar los procesos de transformación del alma y conectar con las fuerzas cósmicas del universo.
Escrito originalmente en árabe con el título Ghāyat al-Ḥakīm (que significa «El fin del sabio y el mejor de los medios para avanzar» o «La meta del sabio»), el Picatrix constituye un compendio de diversas sabidurías, todas ellas de raíz hermética y neoplatónica. La obra se tradujo por primera vez en Toledo durante el reinado de Alfonso X el Sabio en el siglo XIII, marcando definitivamente la historia de las Artes Mágicas en Europa.
El origen del nombre Picatrix
El nombre «Picatrix» es en realidad una deformación del nombre del traductor latino del texto original árabe. Aunque durante siglos se atribuyó la autoría de la obra al matemático hispanoárabe Maslama ibn Ahmad al-Majriti (conocido como «el Madrileño»), quien vivió entre los siglos X y XI, los estudiosos modernos consideran que el Picatrix fue escrito probablemente a mediados del siglo XI o comienzos del XII por un autor anónimo.
Esta atribución errónea al «Madrileño» llevó a que el autor del Picatrix sea conocido como el Pseudo Maslama o Pseudo Maslama el Madrileño en la literatura académica moderna.
La importancia del Picatrix en la historia de la magia
Cuando llegó la época de la Magia Renacentista, el Picatrix se convirtió en el libro de cabecera de los magos y filósofos más importantes de Europa, como Marsilio Ficino, Cornelio Agrippa y Giordano Bruno. Sin embargo, la Iglesia Católica consideró la obra como un libro demoníaco y peligroso, prohibiendo su lectura y posesión bajo pena de ser acusado de herejía y brujería.
A pesar de estas prohibiciones, el Picatrix circuló clandestinamente durante siglos entre círculos esotéricos y sociedades secretas, convirtiéndose en una de las fuentes más importantes del pensamiento mágico occidental.
El Picatrix: Un Libro de Sabiduría y Poder
El Picatrix, sin embargo, abre sus páginas con algunas oraciones al Altísimo y con la promesa de revelar secretos profundos del universo. Alude entonces a la Magia como el mayor regalo que Dios puede conceder a la Humanidad, una perspectiva que contrasta radicalmente con la visión que la Iglesia tenía de estas prácticas.
La filosofía neoplatónica del Picatrix
De Dios dirá, como los neoplatónicos, que Dios es el Uno, y que todo deriva del Uno. Esta concepción filosófica, heredera de Platón y Plotino, establece que la realidad emana desde una fuente única y divina que se manifiesta en múltiples niveles de existencia.
Como en la Tabla Esmeralda de Hermes Trismegisto, texto fundamental del hermetismo, el Picatrix afirma que «el Hombre es un pequeño mundo que refleja en sí mismo el gran mundo del cosmos». Esta idea del microcosmos y el macrocosmos será fundamental para entender toda la magia talismánica que desarrolla la obra.
La salvación a través del conocimiento
Aquí el Picatrix plantea ya una de las claves del Hermetismo y del Esoterismo universal: la idea de que el Hombre, superando la ignorancia surgida a raíz de la Caída y el pecado original, puede elevarse por encima de sí mismo y religarse de nuevo con el Principio Supremo, con la Divinidad.
Esta doctrina de la salvación por el conocimiento (gnosis) es característica del pensamiento hermético y establece que el ser humano posee en su interior una chispa divina que puede despertar mediante el estudio, la meditación y las prácticas mágicas correctas.
La magia de los talismanes
Para el Picatrix existen muchas formas de operar sobre lo invisible y lograr efectos en el mundo visible, pero de todas ellas, la más eficaz y poderosa es la construcción de talismanes. Estos objetos mágicos, cuando son elaborados correctamente siguiendo las correspondencias astrológicas y utilizando los materiales apropiados, pueden canalizar las fuerzas cósmicas y planetarias hacia objetivos específicos en el mundo material.
Así, los dos primeros libros de el Picatrix recogen lo que sería la Magia de los talismanes, describiendo con detalle su fabricación. Llegado el tercer libro, se establece entonces la correspondencia de piedras, plantas, animales y planetas con signos del Zodíaco, y a partir de aquí, con diversas fuerzas cósmicas. Ya en el cuarto libro se trazan las oraciones e invocaciones que atraen dichas fuerzas cósmicas y planetarias.
Un conocimiento reservado para iniciados
Para poder seguir las indicaciones de el Picatrix hay que tener ciertos conocimientos de astronomía, matemáticas, alquimia y metafísica. Sus talismanes mágicos no tienen nada que ver con la rusticidad de los talismanes populares de la hechicería común, sino que requieren precisión astronómica, conocimiento de lenguas sagradas y pureza ritual.
No es exagerado decir que, en su conjunto, el Picatrix es quizás la compilación de magia más importante y completa escrita en momento alguno de la Historia, y por supuesto la compilación de artes mágicas más importante de la Edad Media. Pudiendo decirse que, en gran medida, de ella derivarán por adaptación, vulgarización o simplificación, gran parte de las obras mágicas posteriores.
La culminación del Corpus Hermeticum
Del mismo modo, en el Picatrix, el antiguo y viejo Corpus Hermeticum —del cual surge el acervo más elevado de la tradición mágica europea— habría tenido también su coronación. Sería la prolongación última de los libros firmados por Hermes Trismegisto, el legendario sabio egipcio que los griegos identificaron con el dios Thoth.
Dicho esto, resultará altamente significativo e interesante pensar que las primeras traducciones y copias de este libro se habrían dado en el Toledo de Alfonso X el Sabio, convirtiendo a la Ciudad Imperial en el centro neurálgico desde donde este conocimiento mágico se expandió por toda Europa.
La Traducción del Picatrix al Español y al Latín en Toledo
En 1256, Alfonso X el Sabio mandó traducir del árabe al castellano el llamado en lengua árabe Ghāyat al-Ḥakīm, un tratado de magia talismánica conocido también como «La meta del sabio». Esta traducción castellana lamentablemente se perdió con el paso de los siglos, pero la versión latina, conocida como Liber Picatrix, se difundió por todo Occidente y alcanzó un notable éxito entre los siglos XV y XVIII.
El scriptorium de Alfonso X el Sabio
La traducción de el Picatrix se realizó en el famoso scriptorium alfonsí de Toledo, un centro de traducción donde colaboraban sabios cristianos, judíos y musulmanes. Este ambiente de convivencia intelectual de las tres culturas permitió que se tradujeran numerosas obras científicas, filosóficas y esotéricas del árabe al latín y al castellano.
Se cree que el traductor de la versión surgida del scriptorium alfonsí fue Yehudah ben Moshe ha-Kohen, uno de los principales traductores del rey y figura clave en la transmisión del conocimiento científico árabe a Europa. Este sabio judío fue el responsable de verter al castellano las complejidades del texto árabe original.

¿Por qué Alfonso X ordenó traducir el Picatrix?
Alfonso X el Sabio era conocido por su insaciable curiosidad intelectual y su interés por la astrología, la astronomía y las ciencias ocultas. El rey consideraba que el conocimiento de los astros y sus influencias era fundamental para gobernar con sabiduría y tomar decisiones acertadas.
Según el estudioso Jaime Ferreiro, el hecho de que la obra estuviese destinada al uso particular de Alfonso X justifica su escasa publicidad y difusión inicial. El rey no pretendía hacer pública esta obra, sino estudiarla personalmente y aplicar sus enseñanzas, lo que indica que tomaba en serio el contenido de el Picatrix y sus advertencias sobre mantener estos conocimientos en secreto.
La primera mención histórica del Picatrix
Se desconoce el momento exacto en que el Picatrix fue traducido al latín, aunque es de suponer que fue en fecha tardía puesto que no existen manuscritos anteriores al siglo XV ni la obra aparece citada por autores medievales de manera explícita.
La primera noticia conocida que tenemos de el Picatrix es de 1456, fecha en la que Johann Hartlieb, médico de la corte de Baviera, lo define como «un libro de nigromancia, altamente peligroso por su contenido», compilado «para un rey de España por un doctor de alta reputación». Esta descripción confirma tanto su origen hispano como su reputación de texto prohibido y peligroso.
La difusión europea del Picatrix
Siendo como hemos dicho, y a partir entonces de la copia toledana, un verdadero clásico del esoterismo europeo, el Picatrix circuló de forma clandestina entre círculos de magos, alquimistas y filósofos naturales del Renacimiento. A pesar de las prohibiciones eclesiásticas, copias manuscritas de el Picatrix llegaron a Italia, Francia, Alemania e Inglaterra, influyendo profundamente en el desarrollo del pensamiento mágico renacentista.
Contenido del Picatrix: Explorando sus Misterios
El Picatrix es un manuscrito que aúna tradiciones orientales y clásicas con las musulmanas. La obra original está escrita en árabe literario y es un manual de iniciación a la magia que se basa en tres procedimientos básicos: la astronomía, los filtros (sustancias mágicas) y las prácticas de magia simbólica.
Se consideró durante mucho tiempo el manual de magia por excelencia y será citado con frecuencia en obras posteriores, tanto de manera explícita como velada, dado el peligro que suponía reconocer abiertamente la influencia de un libro condenado por la Iglesia.
La conexión con el Corpus Hermeticum
Las coincidencias existentes entre este tratado mágico, el libro tercero del Lapidario alfonsí y el Libro de las formas et imágenes unen dichas obras alfonsíes con la tradición hermética, que se remonta hasta textos siríacos y griegos del Corpus Hermeticum, colección de textos de una doctrina secreta de los siglos II-III que surgió en ambientes helenístico-egipcios.
Esta tradición hermética, atribuida al legendario Hermes Trismegisto, establece los fundamentos filosóficos sobre los que se construye toda la magia de el Picatrix: la correspondencia entre los mundos superior e inferior, la posibilidad de que el hombre alcance la gnosis divina y el poder de los símbolos y las palabras para manipular las fuerzas cósmicas.
La tradición mágica ancestral
La tradición mágica en la que se inserta el Picatrix se remonta a los inicios de la historia, a los pueblos de la antigua Mesopotamia, y después a la antigüedad clásica. Esta tradición siempre se mantuvo a medio camino entre la religión y la ciencia, partiendo de la idea fundamental de que existe en la naturaleza un orden y unas leyes, y que el conocimiento de las mismas posibilita la intervención del mago en lo que sería el curso natural de los acontecimientos.
Teurgia versus Goecia
La magia, por tanto, y manteniendo la definición que ha pervivido, consiste en producir cambios en la realidad de acuerdo a la voluntad del mago. Para ello se puede recurrir a la teurgia, que basa sus prácticas en la invocación de poderes superiores como los ángeles o los espíritus planetarios benéficos, o a la goetia (ars goetia o goecia), que supone la implicación de las fuerzas oscuras, los demonios y espíritus infernales.
El Picatrix contiene elementos de ambas tradiciones, aunque sus autores insisten en que la verdadera magia talismánica no requiere necesariamente invocar demonios, sino simplemente captar y canalizar las influencias naturales de los astros.
La persecución de la magia por la Iglesia
A partir de la Edad Media, con el creciente poder de la Iglesia, toda práctica mágica, del tipo que fuere, comienza a ser demonizada y considerada maléfica. Hasta muy avanzado el siglo XIII, la Iglesia no consideraba el uso de la magia como un delito con repercusiones sociales, sino como un pecado contra la singularidad y unicidad del Dios de los cristianos. Es decir, se prohibía porque se consideraba un acto de idolatría, pero todavía nos encontramos ante una jurisprudencia poco uniforme y relativamente benigna.
El paso del siglo XIII al XIV marcará el cambio hacia una postura mucho más beligerante contra la magia, aunque ya a partir de 1230 comienza en Europa el proceso de persecución sistemática, que se generalizaría más adelante con la destrucción definitiva de los cátaros en la Cruzada Albigense.
Los concilios y la magia
En el IV Concilio de Letrán (1215-1216) se refuerza, por una parte, la segregación de los judíos y se obliga a los obispos, por otra, a perseguir y castigar las herejías dentro de su diócesis. En cuanto a la identificación de la magia con la brujería, con sus connotaciones de pacto activo con el Diablo, se desarrolla especialmente a lo largo del siglo XV, alcanzando su punto culminante en la época de la Inquisición y la caza de brujas.
Un libro y cuatro tratados
En cuanto a la composición de el Picatrix, la estructura de cada uno de los cuatro tratados que componen el libro es la misma: primero una introducción filosófica y a continuación un catálogo de actuaciones prácticas. En los primeros tratados, las enseñanzas prácticas quedan supeditadas al elemento teórico, pero después se convierten en lo más destacado.
Detrás de el Picatrix se oculta la pretensión de escribir una especie de historia o compendio universal de magia talismánica, aunque el excesivo material recopilado convierte la obra en un tratado más o menos ambicioso y deudor de diversas tradiciones culturales y religiosas.

La premisa fundamental del Picatrix
La premisa básica del texto es que si los astros son capaces de transmitir al mundo las formas primordiales celestes de las cosas, entonces el mago debe procurar que una de las formas deseadas por él se imprima en el momento justo y en el lugar adecuado de la materia. Esta es la esencia de toda la magia talismánica: captar el momento astrológico perfecto y fijar esa influencia celestial en un objeto material.
Lo que es innegable es que la influencia de la obra fue enorme, especialmente en autores renacentistas como Marsilio Ficino, Pico de la Mirandola y Cornelio Agrippa, gracias a que es uno de los más completos tratados de magia conservados. El Picatrix desvela todo tipo de fórmulas así como una lista exhaustiva de imágenes mágicas con su modo de empleo, presentando a Hermes Trismegisto como su inventor original.
Los tres mundos del cosmos
La idea de fondo que subyace tras la obra es que el cosmos se compone de tres mundos que serían: la materia, el espíritu y el intelecto. El sistema mágico transmitido por el Picatrix consiste en captar y después guiar el influjo del espíritu de un astro hacia la materia por medio de talismanes.
Por lo tanto, el procedimiento a seguir es grabar las imágenes de las estrellas en el soporte adecuado (metal, piedra, pergamino) o emplear sustancias e invocaciones que les sean afines. Cada planeta tiene sus metales, piedras, plantas, animales, colores, perfumes e inciensos correspondientes que deben ser utilizados para atraer su influencia.
Estructura de los cuatro libros
Los cuatro libros que componen el Picatrix están organizados de la siguiente forma:
Libros I y II: Enuncian oraciones y promesas de revelaciones junto con un enfoque filosófico relativo a la disposición de la naturaleza. Tratan sobre el arte de la fabricación talismánica e incluyen una lista extensa de imágenes que pueden figurar en los talismanes correspondientes a los planetas y a los treinta y seis decanatos (divisiones de 10 grados cada una del zodíaco) unidos en torno a su signo zodiacal respectivo.
Libro III: Trata de las piedras, de las plantas, los animales y otros elementos que corresponden a los diferentes planetas y signos zodiacales, a fin de saber cómo invocar correctamente a los espíritus de los planetas. Este libro es eminentemente práctico y contiene extensas listas de correspondencias mágicas.
Libro IV: Está dedicado a los saberes transmitidos por determinados pueblos considerados especialmente sabios en materia de magia, como los hindúes, los kurdos, los nabateos, los coptos y los abisinios. Incluye invocaciones en múltiples idiomas y relatos de experiencias mágicas verificadas.
El primer tratado: fundamentos filosóficos
El primer tratado, dividido en siete capítulos, se inicia con un planteamiento puramente filosófico acerca del origen de las causas, para pasar después a definir la magia como la disciplina que estudia las causas ocultas a la razón y sus dos tipos: teórica y práctica.
La magia teórica se centra en el conocimiento de las posiciones de las estrellas fijas y el movimiento de los planetas, mientras que la magia práctica estudia los tres reinos (mineral, vegetal y animal) y las fuerzas que los planetas propagan en ellos.
Según el Picatrix, los filtros y pociones son la mejor especie de magia práctica, y la mejor especie de la magia teórica es la palabra, especialmente cuando se pronuncia con la intención correcta y en el momento astrológico adecuado.
Las mansiones lunares
A continuación se detallan las posiciones de los planetas, los efectos de la Luna y sus veintidós mansiones según los hindúes (otras tradiciones cuentan 28 mansiones lunares). La descripción de estas mansiones y los talismanes que se pueden fabricar en cada una de ellas es extremadamente detallada, abarcando tanto talismanes de carácter benéfico como maléfico.
Los talismanes que se describen de manera concreta tienen como fundamento que se construyen a partir de las características celestes, y es condición imprescindible para su éxito que el artífice concentre la atención en su obra y depure su voluntad para ligar en sí las fuerzas anímicas y las fuerzas celestes. Sin la correcta disposición mental y espiritual del mago, el talismán carecerá de poder.
Ausencia de juicio moral
En las referencias y citas que aparecen de Platón, Aristóteles, del Tratado de los Talismanes de Zabit ben Curra y de las Epístolas de los Hermanos de la Pureza, no se hacen en ningún momento consideraciones morales al respecto de lo que se suele definir como magia blanca o negra.
Simplemente, por medio de los talismanes se puede lograr casi cualquier cosa, y para ello basta con que las esencias de dichos talismanes sean similares a aquello que necesita la obra perseguida, sea buena o mala. Esta neutralidad moral es característica de el Picatrix y fue uno de los aspectos que más escandalizó a las autoridades eclesiásticas.
El ser humano como microcosmos
Los últimos dos capítulos del primer tratado definen al ser humano como un microcosmos perfecto paralelo al macrocosmos y, por tanto, revelan su importancia en el mundo frente al resto de la creación. El hombre ocupa una posición central en el universo como intermediario entre el mundo espiritual y el material, y concluyen con una exposición sobre las jerarquías de las criaturas en la gran cadena del ser.
El segundo tratado: ciencia y simbolismo
En el segundo tratado, el autor cita a Ptolomeo para reflexionar acerca de la necesidad de dominar todas las ciencias de la filosofía (matemáticas, cosmología y metafísica) para alcanzar a comprender el modo en que influye el mundo superior en el inferior.
Se analizan las formas y sus símbolos, la influencia en las cosas de la situación de la Luna respecto al Sol —algo especialmente importante para la realización de cualquier obra mágica—, y se afirma que los hindúes son los magos más capaces del mundo. También se establece que el conocimiento profundo de la astrología conduce naturalmente a la teurgia.
Las esferas celestiales
La actividad de los astros es objeto de amplio estudio. El éter es mencionado como la primera naturaleza agente, la sustancia quintaesenciada que llena el espacio celeste. Se describen las dos esferas mayores: la del propio éter y el cielo de las estrellas fijas, así como las relaciones de los planetas entre sí y sus aspectos astrológicos (conjunciones, oposiciones, trígonos, cuadraturas).
Los capítulos siguientes desarrollan el tema de la elaboración de diversos talismanes concretos, los elementos a armonizar en su elaboración, las imágenes y piedras correspondientes a cada planeta y las figuras específicas a grabar en las piedras. El objetivo de los talismanes en todos los casos es llevar la potencia al acto, es decir, lograr la manifestación material de los símbolos empleados.
Los grados del ascendente
El último capítulo del segundo tratado, el número doce, estudia los grados del ascendente, cuyo origen sitúa el autor en la India. Por esta razón, refiere también las prácticas de purificación de los brahmanes y hace algunas menciones expresas a la figura de Buda, demostrando la apertura de el Picatrix a las tradiciones espirituales de Oriente.
El tratado tercero: correspondencias prácticas
El tratado tercero es eminentemente práctico. En él se detallan las correspondencias de los planetas en cuanto a lugares, profesiones, piedras, colores, religiones, signos del zodíaco, y prácticamente cualquier aspecto de la realidad material. Se menciona la tinta propia de cada signo y planeta, imprescindible cuando se trabaja con ellos, los perfumes y sahumerios, y las imágenes que les corresponden.
Se relacionan también las acciones de los planetas sobre cada país y las piedras que se pueden encontrar en cada uno de ellos o en zonas determinadas, como la misma al-Ándalus, avalando la información con los nombres de autoridades médicas como Galeno e Hipócrates.
Seguidamente se habla de los tres reinos (mineral, vegetal y animal), de las características del ser humano frente a los animales, y se hace referencia a numerosos autores, afirmando que en total la suma de libros consultados para compilar el Picatrix asciende a ciento veinticuatro obras diferentes.
Invocaciones planetarias
El contenido práctico predomina claramente a lo largo de todo el tratado. Se presenta una extensa relación sobre los temas específicos que corresponden a cada planeta, sus invocaciones y sahumerios para diversas finalidades. En todas las invocaciones aparecen los nombres de cada planeta tanto en árabe como en persa, latín, griego y sánscrito, lo que demuestra el carácter sincrético y multicultural de el Picatrix.
Encontramos también referencias a las llamadas espiritualidades de los planetas (las espiritualidades son los seis lados del universo incluidos en las áreas de los siete planetas) y los diversos rituales para atraer dichas espiritualidades hacia el mago o el talismán.
Filtros y pociones mágicas
Además, se incluyen distintos filtros y pociones de los que se indica su finalidad, ingredientes exactos y procedimiento de elaboración. El Picatrix advierte expresamente de los peligros que puede conllevar su elaboración, por ser venenosos algunos de los componentes, recomendando extrema precaución en su manipulación.
El cuarto tratado: sabiduría de los pueblos
El capítulo décimo segundo concluye el tercer tratado con las definiciones de los términos «naturaleza» y «accidentes», que sirven de introducción al tratado cuarto. Este último libro comienza explicando las diferencias entre las esencias espirituales y corporales y las partes de la mente, haciendo la distinción entre mente universal y mente individual, y entre mente y ánima, que está unida al cuerpo al contrario que la primera, según Aristóteles y también Empédocles.
En este último tratado, el autor de el Picatrix se centra en las referencias a las prácticas mágicas de algunos pueblos considerados especialmente sabios. Recoge invocaciones de origen kurdo, abisinio, hindú y copto, e introduce como ejemplos breves relatos en los que se narran las experiencias de personas que realizaron alguna de las invocaciones citadas y obtuvieron resultados verificables.
La sabiduría nabatea
Las ciencias cuyo conocimiento es necesario se relacionan a continuación, se expone una definición de los principios femenino y masculino en el cosmos, se mencionan algunos sahumerios y compuestos hindúes de diferentes finalidades, y se dedica un espacio importante a los nabateos y sus prácticas mágicas.
Siguiendo a Abubequer ben Wahsiyya, que tomó sus conocimientos directamente de los nabateos, se enumera una larga serie de talismanes realizados con diversas plantas y árboles de diferentes países. Los capítulos que ponen punto final a la obra, el séptimo y el octavo, concluyen exponiendo las propiedades de diversas sustancias y talismanes y con una serie de consejos finales tomados de Sócrates y Pitágoras.
Autores citados en el Picatrix
En general, muchos autores y obras son mencionados en el Picatrix, pero los que más aparecen son: El libro de las Grandes Formas de Zósimo, el Libro exegético de las formas y los hechos del Zodíaco de Yabir Benhayyan el Sufí (este autor es, en general, uno de los más citados), El fruto de Ptolomeo, el Tratado sobre los talismanes de al-Razi, el Libro del caudal de Yaafar de Basra, varias obras de Hermes Trismegisto, de Platón, de Pitágoras y de al-Kindi, del ya mencionado Ben Wahsiyya, de Hipócrates y de Aristóteles.
Además, al tratar el tema de los sahumerios y perfumes rituales, menciona como referencia dos citas bíblicas tomadas del libro del Éxodo en las que se refiere el tema de las ofrendas de perfumes (Ex 30, 22-27 y Ex 30, 31-36), demostrando que el Picatrix no rechaza las escrituras de las religiones monoteístas, sino que las integra en su sistema mágico.
El secreto y la prudencia
Como se mencionó anteriormente, las alusiones a la necesidad de ser prudente en lo que a estos secretos se refiere son constantes a lo largo de el Picatrix. Esto no es de extrañar por varias razones fundamentales.
Por una parte, es un hecho reconocido en todas las tradiciones esotéricas que la enseñanza iniciática no debe ser difundida entre los no iniciados, y que lo más habitual es que se exija a los mismos algún tipo de juramento de silencio antes de revelarles los secretos más profundos.
La necesidad de ser prudentes y el juramento están plenamente justificados si tenemos en cuenta que los propios iniciados se hacen responsables de la transmisión de la enseñanza, dado que en un futuro les corresponderá a ellos transmitirla a la siguiente generación. Sólo eligiendo cuidadosamente las personas que tendrán acceso a ella se puede preservar su contenido sin corrupción ni malentendidos.
El peligro de la persecución
Pero, además, durante siglos el secreto era necesario por una simple cuestión de integridad física de los interesados. Por lo que es sencillo comprender la preocupación del autor de el Picatrix en este sentido y sus continuas exhortaciones a la prudencia, pese a su decidida labor de instructor en todo lo relacionado con la magia talismánica.
La posesión de el Picatrix podía llevar a la hoguera durante la Inquisición, y numerosos casos documentados demuestran que tanto el libro como sus propietarios fueron perseguidos activamente. En España, hay registros de condenas inquisitoriales por posesión de el Picatrix en ciudades como Toledo, Cuenca, Burgos y Las Palmas de Gran Canaria.
El equilibrio entre magia y religión
Pero hay otra razón, directamente relacionada con lo anterior, y es el hecho de que para estos autores el equilibrio entre sus doctrinas mágicas y la religión a la que por nacimiento pertenecían fue siempre muy delicado.
En este caso concreto hay varias alusiones al Islam en el Picatrix (incluido un talismán que ayuda en el progreso del aprendizaje de la religión a los niños) y en una de ellas realiza abiertamente la afirmación de que todas las cosas que está enseñando van en contra del propio credo musulmán y que, por tanto, deben ser veladas y guardadas por los sabios para impedir que otros se salgan del mismo o empleen las cosas prohibidas.
La práctica de la magia es perseguida y castigada por las religiones monoteístas (judaísmo, cristianismo e islam) debido a que se basa en parte en tradiciones consideradas idólatras y de carácter politeísta. Los textos sagrados tanto de musulmanes como de judíos y cristianos prohíben radicalmente la práctica de la adivinación o de cualquier método que altere el funcionamiento natural de las cosas, determinado por Dios.
La magia y la sociedad
Respecto a los orígenes más remotos de la magia, según Herodoto, el vocablo «magia» procede del nombre de la tribu persa de los magoi, pueblo que fue gobernado por Ciro y Darío, y que afirmaban tener dotes adivinatorias, con especial atención a los sueños cargados de simbología y predicciones.
Realmente las tradiciones mágicas han formado parte de la vida cotidiana y popular desde la antigüedad, y ya a partir del siglo III este interés se refleja tanto en los textos como en las prácticas de carácter filosófico, existiendo, en todo caso, una clara interdependencia entre técnicas mágicas y místicas.
Magia popular versus magia culta
Con respecto a la identificación entre prácticas mágicas y clases populares, la realidad es que dada la pervivencia de dichas técnicas, su popularidad y su carácter de manifestación religiosa cotidiana, parece artificial el hablar de una adaptación de formas populares por parte de las clases cultivadas en el momento en que empezamos a encontrar textos a ellas dedicados.
Más bien parece más probable que las fuentes muestren en un momento determinado lo que ya era práctica habitual en todas las clases sociales desde tiempos mucho más tempranos. El Picatrix representa la sistematización culta de prácticas que probablemente ya existían de forma más rudimentaria en la magia popular.
Los practicantes de magia
Respecto a la distribución social y el estudio sociológico de los practicantes de magia y sus clientes, hay que decir que la mayor parte de los textos y amuletos que constituyen nuestras fuentes principales para el estudio están obviamente escritos, hecho importante porque hay que recordar la consideración de la palabra escrita y de las letras como algo mágico en sí mismo.
Ese carácter privilegiado sólo tiene sentido, sin embargo, si se trata de una habilidad restringida y se percibe como misteriosa. Dado que el analfabetismo en el mundo antiguo y medieval estaba muy extendido, este dato apunta a la existencia de una clase de practicantes, o técnicos mágicos, a la que se acudía en determinadas circunstancias.
Estos practicantes no pertenecían a las clases sociales más humildes, sino más bien a clases medias con educación, con ciertos conocimientos de filosofía (el uso de los conceptos de simpatía cósmica parece atestiguarlo), religión (uso de nomina barbara o nombres divinos procedentes de distintas religiones, conocimiento siquiera superficial de algunas ceremonias y preceptos) y educación formal (capacidad de escribir y leer en múltiples idiomas).
Todo ello entraña la existencia de una tradición organizada, y con ello una estructura escolar y una relación maestro-discípulo que completa las indicaciones arcanas del texto. Las instrucciones de el Picatrix son deliberadamente oscuras e incompletas, y sólo con la figura del maestro iniciado se pueden desentrañar y aprender correctamente.
La magia y la religión
Pero, ¿cómo conciliaban los iniciados en las doctrinas mágicas su pertenencia a la religión dominante de sus comunidades? Es incuestionable que la práctica externa de la religión oficial era inevitable aún en los casos en que no fuese del todo sincera, pero en realidad la idea de fondo es que las personas elegidas para el aprendizaje mágico se consideraban precisamente eso: elegidos.
Es decir, personas que tienen una capacidad especial para ver más allá de las formas religiosas convencionales y pueden comprender que existen otras vías además de la religión que es apta para la mayoría de sus correligionarios. Esta es la perspectiva elitista característica del esoterismo: no todos los seres humanos están preparados para el conocimiento profundo.
El sufismo como puente
En concreto en el mundo islámico esta cuestión se resolvía, de algún modo, gracias a la existencia de una corriente mística dentro de la propia religión: el sufismo. Esta tradición mística musulmana, que en cualquier caso, y como ocurre con los místicos de todas las religiones, se encontraba siempre en la estrecha frontera que separa la ortodoxia de la herejía.
El Pseudo Maslama recoge en el Picatrix numerosas enseñanzas y citas de autores sufíes y explica a través de ellos conceptos de alta significación mágica, como cuando habla del poder del Nombre Supremo de Dios, que toma de las Epístolas de los Hermanos de la Pureza, o al referirse al contenido oculto del Corán y la significación mística de las letras árabes, que es la base de la enseñanza sufí.
La Escala de Mahoma
Relacionada con el sufismo, habría que mencionar, al menos, otra obra traducida en el scriptorium de Alfonso X el Sabio: La escala de Mahoma (Liber Scalae Machometi), que recoge la leyenda del viaje nocturno del profeta al otro mundo y su visión del cielo y del infierno.
En el prólogo se afirma que un médico judío llamado Abraham de Toledo tradujo del árabe al castellano la obra titulada Halmacreig (al-mi’raj, la ascensión), mientras que del castellano al francés lo habría traducido Buenaventura de Siena, notario real, por orden del rey. La versión francesa se concluyó en 1264.
No se ha conservado ningún manuscrito en castellano, pero sí la traducción latina, que se data en torno al 1260, del mencionado Buenaventura de Siena, base de la posterior versión francesa. El libro está escrito en primera persona y puesto en boca de Mahoma, y en él se cuenta cómo el ángel Gabriel le conduce, a lomos del monstruo Alborac, al templo de Jerusalén, donde es acogido por los demás profetas, y desde allí sube a los cielos a través de una escala, recorriendo los siete cielos astronómicos del sistema de Ptolomeo.
La escala de Mahoma es para algunos autores, como el arabista Asín Palacios, un claro antecedente de la Divina Comedia de Dante, hecho que ha contribuido a aumentar su relevancia, aunque otros investigadores afirmen que no existen datos suficientes para mantener semejante afirmación.
Contenido controvertido del Picatrix
En cuanto al aprendizaje de prácticas mágico-místicas tomadas de otros pueblos, esta idea implica que se otorgaba validez y veracidad a esas otras religiones y enseñanzas que poco tenían en común con las tradiciones propias. El problema en este sentido es especialmente relevante en el caso de los cristianos que tenían como guía en estas cuestiones a maestros pertenecientes a religiones consideradas enemigas irreconciliables, como la musulmana o la judía.
La desconfianza que se sentía en Europa ante todo lo procedente de Toledo es comprensible desde este punto de vista, así como la de la propia Iglesia, puesto que la religión que los libros empleados consideran verdadera no es el Cristianismo, sino el Islam, pero además también por la descripción de prácticas que desde el punto de vista religioso no podían ser más que condenables.
En el Picatrix se refieren todo tipo de fórmulas para manipular, modificar la voluntad, dañar o perjudicar en todos los terrenos y hasta matar a quien el conocedor de las mismas desee. Por supuesto, no es ese el único contenido del libro, pero las instrucciones para esa clase de fines aparecen igualmente detalladas.
La valoración moral simplemente no existe (y de haber existido distaría mucho de la actual en la mayoría de las cuestiones) y se refieren incluso algunas prácticas realizadas por otros pueblos que incluyen sacrificios humanos, en algún caso de niños, y en ocasiones relacionados con la nigromancia en su sentido más puro de adivinación del futuro utilizando al muerto como oráculo.
El Picatrix y el Neoplatonismo: Un Vínculo Filosófico
Una de las principales líneas de estudio de el Picatrix, como ya se ha adelantado, conduce hasta el neoplatonismo islámico de los Hermanos de la Pureza. Los Ijwān al-Ṣafā’ o Ikhwan al-Safa (Hermanos de la Pureza, de la Sinceridad o de la Claridad) fueron una sociedad secreta de filósofos y científicos musulmanes que en opinión de algunos autores pertenecerían a la escuela šī’í ismā’īlí, aunque no hay acuerdo total al respecto.
Su obra conocida son las cincuenta y dos Rasā’il (Epístolas), de las cuales catorce tratan de matemáticas y de lógica, diecisiete de ciencias naturales y de psicología, diez de metafísica, y once de alquimia, mística, astrología y música. La mayor parte de los textos se habrían redactado en la ciudad de Basora entre el 961 y el 980, en la época de esplendor del califato ‛abbāsí, aunque también hay algunos textos anteriores.

Las Epístolas de los Hermanos de la Pureza
A diferencia de otros escritos de similares características, las Epístolas tratan de ser comprensibles al lector no iniciado y presentan numerosas influencias: el neoplatonismo, especialmente a través de Plotino, la escuela sabea de Harrān, el pitagorismo y neopitagorismo, Platón en una visión ya fuertemente renovada, Aristóteles (más en cuanto a terminología que a contenido), Ptolomeo, Euclides, Galeno y Porfirio.
También están presentes las enseñanzas de otras religiones como el maniqueísmo, el zoroastrismo, el budismo, el cristianismo y el judaísmo, además de las fuentes islámicas. Esta apertura sincretista es precisamente lo que caracteriza también a el Picatrix.
La estructura pedagógica del conocimiento
Ricardo Felipe (Ibrahim) Albert Reyna explica en su tesis doctoral titulada La antropología de los Ijwān al-Ṣafā’ que los cuatro núcleos temáticos de la obra están agrupados de manera que cada grupo de epístolas presupone el anterior, y los mismos objetos van siendo tratados desde el punto de vista de las distintas ciencias a la manera de una espiral, cada vez en un nivel más espiritual, menos material, dentro de un plan pedagógico que confiesa querer llevar al lector desde las profundidades del mundo de la materia hasta la altura sublime del espíritu.
Las tres hipóstasis neoplatónicas
El neoplatonismo en el que están basadas las Epístolas es común a las tres grandes religiones monoteístas y su síntesis es la idea de la creación como una emanación del Dios único a través de un número de hipóstasis que, en general, y en el caso particular de los Hermanos de la Pureza, pueden reducirse a tres: Intelecto, Alma y Materia.
La estructura del universo, por tanto, refleja la jerarquía descendente desde Dios, pasando por el Intelecto (todavía uno en esencia), y por el Alma (ya múltiple como exige el principio de dinamicidad), emanación que se agota desde un punto de vista descendente en la Materia, el nivel más alejado de la divinidad.
El ser humano como puente cósmico
Desde una perspectiva cognitiva, el ser humano ocupa una posición central en el universo como vehículo de las formas desde la materia hacia el intelecto pasando por el alma. También desde un punto de vista pragmático ocupa una posición central igualmente como vehículo de las formas, pero en este caso desde el intelecto hacia la materia, pasando igualmente por el alma.
Esta es precisamente la función del mago según el Picatrix: servir de intermediario consciente entre el mundo celestial y el mundo material, canalizando las influencias de los astros hacia objetos físicos concretos.
Conceptos tomados de los Hermanos de la Pureza
Algunos de los conceptos más significativos recogidos en el Picatrix están tomados directamente de los Hermanos de la Pureza, como por ejemplo, la idea de que un saber tan alto y arcano sólo está destinado a quienes están preparados para recibirlo, por lo que su transmisión no puede ser pública, pues sería entonces perjudicial en vez de beneficiosa.
Y en concreto en lo relativo a las cuestiones más delicadas, como las astrológicas, se afirma que sólo quienes sean al mismo tiempo sabios y virtuosos pueden acceder a ellas sin peligro para sí mismos y para los demás.
Astrología y libre albedrío
En cuanto a este tema de la astrología y su influencia en la vida humana, las Epístolas afirman que el ser humano es libre, pero el carácter concreto de cada individuo está condicionado por el influjo del mundo celeste, por lo que las características humanas son de dos tipos: las innatas, que marcan el destino para el que cada uno fue creado y están regidas por el mundo celeste, y las adquiridas, que dependen de la conducta de cada individuo y no pueden imponerse de modo absoluto sobre las innatas, pero sí ayudar a alcanzar mejor el propio fin particular.
El Picatrix como Grimorio
En cuanto a la relación de el Picatrix con la literatura de la misma temática, ya se ha dicho anteriormente que pasó a ser una de las obras de referencia para los estudiosos de la magia. El Picatrix pertenece al género literario conocido como grimorio, libros que contienen instrucciones para realizar rituales mágicos, crear talismanes, invocar espíritus y realizar conjuros.
Otros grimorios importantes
Otras obras importantes de este género que pueden mencionarse son el Enchiridion del papa León III, fechado hacia el 813, el Mafteah Shelomoh, un manuscrito hebreo masorético fechado en torno al 900 y que contendría Las Claves de Salomón, es decir, La Clave Mayor del Rey Salomón y el Lemegeton o La Clave Menor del Rey Salomón, el Libro Jurado de Honorio, ya de 1250, o el Heptameron, uno de los grimorios medievales más antiguos, atribuido a Pedro De Abano (1259-1316) y que se basa en el Liber Razielis.
Richard Kieckhefer en su libro La Magia en la Edad Media dice que los fines perseguidos en los grimorios son básicamente influir en las mentes y deseos de los demás, ya sean personas, animales o espíritus para que hagan o eviten hacer algo. Es decir, actuar sobre personas y animales para hacerles bien o mal y, en general, para poder influir sobre todas las cosas.
Elementos de los grimorios
Para ello se usa un elemento visual (círculos mágicos, pentáculos, talismanes, sigilos), uno oral (la realización de conjuraciones en las que se ordena al espíritu que haga algo) y uno de acción (realización de sacrificios, ofrendas, magia simpática, etc.).
La palabra «grimorio» es de incierta procedencia. Para algunos es una palabra española, de la que después derivaría la francesa grimoire, mientras que según otros el proceso habría sido inverso, que es la opción dada por la Real Academia Española. También se relaciona con la palabra «gramática» (grammaire), con la idea de conjunto de reglas, en este caso mágicas.
Tipos de magia en los grimorios
Los grimorios como el Picatrix combinan varios tipos de magia:
- Magia astral: Típicamente árabe y de origen persa y griego, que actúa por el poder de los astros celestes y depende su efectividad de ciertos signos, días, horas, posiciones planetarias, etc.
- Exorcismos: Típicamente cristianos y judíos, invocaciones que obligan a los espíritus a obedecer
- Magia natural: Que los antiguos consideraban la ciencia oculta y que se refiere al uso de sustancias naturales (hierbas, piedras, animales)
- Magia diabólica: En la que intervienen seres infernales
Origen de los grimorios
Respecto al origen de los grimorios, Félix Francisco Castro Vicente afirma que en el antiguo Egipto ya existieron libros que recopilaban conjuros, y que sus más claros precedentes proceden de la magia babilónica, que influyó también en la magia judía. Ya en los últimos siglos del Imperio Romano circularon extensamente obras de magia, muchas de ellas de posible origen judío.
En Europa comenzó su difusión a partir del siglo XII, al producirse una serie de cambios en el mundo de la cultura y de la vida intelectual europea, como el florecimiento de cortes reales y universidades como centros culturales, al margen de las escuelas catedralicias y monasterios, lo que promovió la búsqueda de fuentes ajenas a la ortodoxia como podía ser el conocimiento clásico conservado y transmitido por el mundo islámico.
Circulación y persecución de grimorios
Estos libros se transmitieron dentro de los ámbitos cultos y eclesiásticos, ya que las clases populares no sabían leer y no podían tener acceso a ellos, abundando en los anales históricos las referencias a condenas de frailes, monjes y clérigos por su posesión.
Circulaban por villas y ciudades copiados a mano en secreto por el evidente peligro que implicaba la tenencia de este tipo de obras, lo que hizo que con el tiempo las diversas versiones de un mismo grimorio fuesen diferentes entre sí. La difusión y popularización de los grimorios no se produciría hasta los siglos XVII y XVIII.
Grimorios en España
En España existen referencias a diversos grimorios desde época temprana. Menéndez Pelayo en su Historia de los heterodoxos españoles, cita como ejemplos el libro De Invocatione Demonum, el Liber Salomonis, quemado en Barcelona en el siglo XIV, y otro significativo libro catalán, El Libre de Poridat, que ya en el siglo XVI cita el Libro de Salomón.
Julio Caro Baroja en Vidas mágicas e Inquisición cita el Liber Salomonis quemado por el inquisidor Eymerich en el siglo XIV, y también las obras quemadas al Marqués de Villena, cuyo nombre quedó para siempre unido a la magia en la tradición española, así como la Clavicula Salomonis mandada a la hoguera por el Obispo de Barcelona.
Ya en los siglos XVI y XVII abundan condenas por la posesión de la Clavícula de Salomón (en las Palmas de Gran Canaria, en Toledo, en Burgos) y en Cuenca por la posesión del Alma del Salomonis y el propio Picatrix.
El Uso de Imágenes Mágicas en el Picatrix
Tema significativo a tratar sería también el de las imágenes mágicas empleadas en el Picatrix. La utilización de lenguajes mágicos no es algo infrecuente en la literatura dedicada a esta disciplina, en parte por la necesidad de recurrir a un código cifrado que impida el acceso a su significado al no iniciado, y en parte por el propio contenido esotérico.
Algunas de las imágenes que se emplean corresponden a símbolos astrológicos, letras principalmente árabes y hebreas, y también números con significado cabalístico. Los símbolos reproducen un concepto determinado que no procesa la mente consciente sino el subconsciente de manera directa.
Sellos y sigilos mágicos
Es tradicional en la magia el uso de sellos o sigilos que representan o bien una entidad espiritual o bien una idea o principio determinado. Este planteamiento es el mismo que se encuentra detrás de los talismanes, que suelen llevar grabados figuras, frases o letras de significados ocultos. En el caso de el Picatrix, las imágenes contenidas son de carácter fundamentalmente astrológico.
La existencia de dichas imágenes en el Picatrix influyó tal vez más adelante en el surgimiento de los lenguajes propiamente mágicos, que en realidad no tienen la estructura real de una lengua, aunque de algunos sí se afirme que poseen algo parecido a una sintaxis y gramática propias.
Lenguajes mágicos modernos
Quizá los más conocidos de estos lenguajes mágicos sean el enoquiano, idioma artificial supuestamente revelado al ocultista británico John Dee y al vidente Edward Kelley en 1581, y el ya moderno lenguaje ouránico creado por Peter Carroll en el siglo XX. Aunque el Picatrix no contiene un lenguaje mágico completo, sí incluye numerosas palabras de poder y nombres divinos en múltiples idiomas.
Conclusión: El Picatrix y su Legado con Alfonso X
Como resumen, podemos decir de el Picatrix que es un libro de magia talismánica basado en la tradición mágica de diversas culturas (con la naturaleza sincrética que en buena medida caracteriza siempre a estas enseñanzas) y de contenido eminentemente práctico. La parte más puramente teórica o de carácter filosófico no es, en general, más que una introducción o un marco para las enseñanzas prácticas.
El Picatrix es, así mismo, una de las obras cuyo contenido podía ser más discutible desde el punto de vista ortodoxo, puesto que es un buen ejemplo de libro que se encuentra a medio camino entre lo que llegó a llamarse magia daemoniaca (demoníaca) y la magia naturalis (natural).
La frontera entre magia natural y demoníaca
La frontera entre ambas corrientes fue siempre realmente estrecha, dado que es prácticamente imposible establecer el límite entre la magia natural y las manipulaciones mágicas realizadas con ayuda de los demonios. Este será un problema al que habrán de enfrentarse en épocas posteriores jueces e inquisidores al tener que determinar si la recitación de determinadas oraciones o el empleo de amuletos correspondía a una práctica de magia natural o a un acto diabólico.
Alfonso X: ¿mago o erudito?
Por tanto, el Picatrix es la obra que quizá más puede inducirnos a pensar que el interés de Alfonso X por los temas mágicos iba más allá de la mera curiosidad erudita que sin duda le caracterizó. Su lectura y estudio tal vez no le convierte necesariamente en un mago practicante, pero sí al menos en un iniciado en el arte de las aplicaciones últimas de la astrología y su influencia sobre las cosas terrestres.
El hecho de que aparentemente la intención del rey no fuese difundir el libro sino hacer de él un uso privado indica, además, que tomaba en consideración y ponía en práctica las recomendaciones del propio texto en las que se pide encarecidamente que se tenga en cuenta que su contenido no es apto para una difusión generalizada, dado lo peligroso que podría resultar en manos inadecuadas.
El legado del Picatrix en Toledo
Alfonso X se convertiría así en un discípulo más entre otros muchos que durante siglos habrían continuado el estudio de las enseñanzas mágicas y transmitido sus conocimientos bajo la premisa de la discreción. La traducción de el Picatrix en Toledo marcó un momento histórico crucial: el punto en que el conocimiento esotérico del mundo islámico pasó definitivamente a Europa.
Desde Toledo, este grimorio medieval se expandió por Italia, Francia, Alemania e Inglaterra, convirtiéndose en la piedra angular del Renacimiento mágico europeo. Magos y filósofos como Marsilio Ficino, Pico de la Mirandola, Cornelio Agrippa, Giordano Bruno y John Dee bebieron directamente de las enseñanzas de el Picatrix, perpetuando así el legado de la Ciudad Imperial como centro de sabiduría esotérica.
El Picatrix en Toledo: visita la ciudad de la magia medieval
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Toledo no solo fue la ciudad de las tres culturas, sino también la capital europea de la magia, la alquimia y la astrología medieval. En nuestras rutas especializadas por Toledo Paseos Mágicos, exploramos los rincones más enigmáticos de la ciudad, desde los lugares asociados con el scriptorium alfonsí hasta las cuevas y subterráneos donde, según las leyendas, se practicaban artes ocultas.
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Preguntas Frecuentes sobre el Picatrix
¿Qué es el Picatrix en español?
El Picatrix en español es un tratado medieval de magia talismánica y astral traducido en Toledo durante el reinado de Alfonso X el Sabio en el siglo XIII. Su título original en árabe es Ghāyat al-Ḥakīm (La meta del sabio) y contiene instrucciones detalladas para fabricar talismanes mágicos, realizar invocaciones planetarias y canalizar las fuerzas cósmicas. Es considerado el grimorio más importante de la Edad Media y una obra fundamental del esoterismo occidental.
¿Quién escribió el Picatrix?
El autor original del Picatrix es desconocido. Durante siglos se atribuyó su autoría al matemático hispanoárabe Maslama ibn Ahmad al-Majriti, conocido como «el Madrileño», pero los estudios modernos han demostrado que fue escrito probablemente a mediados del siglo XI o principios del XII por un autor anónimo al que se conoce como el Pseudo Maslama. El texto árabe fue traducido al latín y castellano en Toledo por orden de Alfonso X el Sabio, probablemente por el traductor judío Yehudah ben Moshe ha-Kohen.
¿Qué es el Picatrix en el Islam?
En el Islam, el Picatrix (Ghāyat al-Ḥakīm) es una obra controvertida de magia talismánica que combina filosofía neoplatónica, astrología y prácticas de invocación espiritual. Aunque contiene referencias al Islam y citas del Corán, el propio autor reconoce que sus enseñanzas van en contra de la ortodoxia musulmana. La obra está influenciada por el sufismo (misticismo islámico) y las enseñanzas de los Hermanos de la Pureza, pero fue considerada herética por muchos ulemas ortodoxos por su sincretismo y sus prácticas mágicas.
¿Qué es el hechizo Picatrix?
El término «hechizo Picatrix» no se refiere a un hechizo específico, sino al conjunto de prácticas mágicas contenidas en el libro. El Picatrix describe cientos de procedimientos diferentes: desde la fabricación de talismanes planetarios hasta invocaciones para atraer amor, obtener riquezas, causar daño a enemigos o protegerse de influencias negativas. Cada «hechizo» requiere conocimientos de astrología para elegir el momento adecuado, materiales específicos según las correspondencias planetarias y la realización de rituales precisos. No son hechizos simples sino operaciones mágicas complejas que requieren preparación y conocimiento.
¿Dónde se tradujo el Picatrix?
El Picatrix se tradujo en Toledo en el scriptorium de Alfonso X el Sabio alrededor del año 1256. Toledo era en esa época el principal centro de traducción de textos árabes a latín y castellano en toda Europa, gracias a la colaboración de eruditos cristianos, judíos y musulmanes. La traducción se realizó primero al castellano (versión perdida) y al latín (versión que se conserva y difundió por Europa). Este hecho convirtió a Toledo en el epicentro desde donde el conocimiento mágico islámico se expandió por todo el continente europeo.
¿Por qué la Iglesia prohibió el Picatrix?
La Iglesia Católica prohibió el Picatrix y lo consideró un libro demoníaco por varias razones: contenía instrucciones para invocar espíritus y fuerzas cósmicas fuera del control eclesiástico, incluía prácticas de otras religiones consideradas idólatras, describía rituales para manipular la voluntad de otros y causar daño, y no hacía distinción moral entre magia «blanca» y «negra». Además, otorgaba validez a religiones no cristianas y sus enseñanzas mágicas. Durante la Inquisición, la posesión del Picatrix podía llevar a la hoguera, y numerosos ejemplares fueron quemados públicamente en España y otros países europeos.
¿Se puede conseguir el Picatrix actualmente?
Sí, actualmente el Picatrix está disponible en varias ediciones modernas. Existen traducciones al español, inglés, francés y otros idiomas publicadas por editoriales académicas y especializadas en esoterismo. La versión latina medieval ha sido editada críticamente por varios estudiosos, y también se han publicado traducciones directas del árabe original. Sin embargo, es importante señalar que se trata de un texto extremadamente complejo que requiere conocimientos previos de astrología, filosofía hermética y simbolismo para ser comprendido correctamente. No es un libro de lectura fácil ni está destinado al público general.
¿Qué relación tiene el Picatrix con Hermes Trismegisto?
El Picatrix está profundamente vinculado con la tradición hermética atribuida a Hermes Trismegisto. El libro cita frecuentemente obras del Corpus Hermeticum y presenta a Hermes como el inventor original de la magia talismánica. El Picatrix desarrolla los principios herméticos fundamentales, como la correspondencia entre microcosmos y macrocosmos («como es arriba, es abajo»), la emanación de la realidad desde el Uno divino, y la posibilidad de que el ser humano se eleve espiritualmente mediante el conocimiento secreto. Se considera una de las culminaciones prácticas de la filosofía hermética, aplicando sus principios teóricos a la magia operativa.
¿Qué son los talismanes del Picatrix?
Los talismanes del Picatrix son objetos mágicos elaborados siguiendo procedimientos astrológicos precisos para captar y fijar las influencias de los planetas y estrellas. Se fabrican en materiales específicos (metales, piedras, pergamino) grabando imágenes y símbolos correspondientes al planeta cuya influencia se desea atraer, en el momento astrológico exacto cuando ese planeta está fuerte y bien aspectado. Cada talismán requiere además el uso de perfumes, invocaciones en lenguas sagradas y la concentración mental del mago. Los talismanes pueden tener múltiples finalidades: protección, atracción de amor o riqueza, curación, sabiduría, o incluso propósitos negativos. El Picatrix describe cientos de talismanes diferentes con instrucciones detalladas para su elaboración.
