Santo Tomé, ¿la calle más bonita de Toledo?

Toledo Calle Santo Tomé

Estamos sin duda en una de las calles más transitadas cuando uno pasea por el bello escenario del centro histórico de Toledo, arteria que comunica la zona de influencia de la Catedral y el Ayuntamiento, con el barrio de la judería mayor.

Nada más entrar en esta calle tenemos uno de los establecimientos más antiguos y típicos de Toledo, el obrador y confitería santo Tomé, abierta como así nos muestra su anuncio desde 1856. Si tenemos un dulce típico es el mazapán, hecho aquí además de manera artesanal y sin adiciones para que no se desvirtúe este producto de consumo centenario, ¿a quién no le apetece endulzarse la vida?

Justo en frente descubrimos el busto de Gregorio Marañón, eminente doctor además de historiador y amante de Toledo entre otras virtudes, que dejó plasmada en buena parte de su obra la atracción que le generó nuestra ciudad y su idiosincrasia, que como muestra de agradecimiento le dedicó esta calle con placa conmemorativa en el centenario de su nacimiento.

Emblema Gregorio Maranon en Santo Tome

Si alzamos la vista, imponente se muestra la torre mudéjar de santo Tomé, emblema y seña de la arquitectura mudéjar heredera de patrones musulmanes que bien supieron los cristianos reutilizar a la hora de proyectar sus parroquias. Data del siglo XII, y está construida sin gran variación en el mismo solar de lo que fue una mezquita, aunque la que vemos se consolida ya en el XIV, por estar la anterior en estado de ruina. Destaca un detalle a media altura de su torre, se trata de una lápida funeraria de origen visigodo que se puede apreciar claramente como un elemento reutilizado, pequeño testigo de ese Toledo de confluencias culturales y pueblos superpuestos para construir una identidad común.

Esta parroquia de culto diario, fue restaurada por el noble Don Gonzalo Ruiz de Toledo, señor de Orgaz, enterrado en este mismo lugar y protagonista indiscutible de uno de los cuadros más famosos del Greco, ¿sabéis cuál es?

Si uno lleva sus pasos por la pequeña calle de la torre, desembocará en la plaza del Conde, un espacio que da refugio en una sala anexa al templo, a uno de los cuadros más importantes del arte español: el entierro del señor de Orgaz, claro ejemplo del mensaje de la contrarreforma que imperaba en la España de últimos del XVI y exponente de la sociedad castellana de ese tiempo. En él, se puede apreciar uno de los mejores cuadros de retratos de la época, impregnada toda la escena por un sentido religioso que nos cuenta como san Esteban y san Agustín recogen el cadáver del noble para depositarlo en su tumba como recompensa a una vida llena de caridad cristiana.

Destaca la fantástica composición en dos tramos de realidad separada por una cenefa de cabezas alineadas, que aún sigue dejando boquiabiertos a todos aquellos que se prestan a estar unos minutos en frente de esta colosal obra pictórica de profundo significado. Casi se podría decir que el mismo viaje que hizo el conde hace siglos, le podemos hacer aún hoy nosotros al contemplar este escenario singular donde lo humano y lo divino fue plasmado por el genio de un pintor inigualable, único, de sumo original. Una parada obligada en el camino del visitante que llega a Toledo y quiere “tocar” la gloria.

Entierro del señor orgaz

Edificios de la calle Santo Tomé

No dejamos de hablar de edificios significativos, ya que la plaza del Conde toma su nombre por el imponente palacio mudéjar que a partir del siglo XV tuvo aquí la familia López de Ayala. Si hay una estirpe de nobles toledanos dignos de recuerdo, son ellos. Antes de la construcción palaciega del Alcázar tal y como la concibió el emperador Carlos V, esta fue a veces la residencia de nobles y reyes que eran acogidos por tan insigne familia.

Un suceso fatal marcó para siempre las paredes de este edifico ya que aquí dio a luz la emperatriz Isabel de Portugal, esposa de nuestro “Carolus”, que tuvo como final funesto la muerte tanto de la madre como del futuro hijo. Tragedia que no deja de estar envuelta en cierto halo de misterio al referirse no pocos sucesos de origen misterioso y paranormal que siempre se achacan a tan infaustas muertes.   

Pero además de estos avatares históricos, este palacio merece mención por ser la sede de una de las Academias literarias del siglo de Oro español más importantes de su época (finales del siglo XVI y principios del XVII). Bajo la protección y a veces el mecenazgo de nobles sensibles a la importancia que suponía el cuidado de las artes y las letras, se reunían en estos espacios tan ilustres, las figuras más representativas de la cultura de la época, no olvidemos que Lope de Vega, Calderón de la Barca, Miguel de Cervantes o Triso de Molina, vivieron en Toledo al menos en etapas puntuales de su vida.

Palacio de fuensalida

El palacio de Fuensalida fue el escenario vivo de lecturas e ideas, de tertulias y debates que fueron fraguadas por las voces de artistas, poetas, dramaturgos, historiadores o teólogos, que tanto influyeron en la edad dorada de la cultura española.

En la actualidad este edifico es la sede de la presidencia regional, por lo que su importancia institucional le protege como baluarte del poder político además de asegurar su conservación.

Parte de sus dependencias se pueden visitar en las jornadas de puertas abiertas que se realizan los días previos al Corpus Cristi, disfrutando de su gran patio en dos alturas.

Y hasta aquí nuestro paseo de hoy, un paseo por santo Tomé, por ese Toledo mágico que bien vale la pena si uno quiere disfrutar de la belleza que la historia ha escrito en la eterna memoria de esta ciudad.