Cuando hablamos de la Toledo de las tres culturas solemos pensar en sinagogas e iglesias, pero hubo un tiempo en que la ciudad miraba a la Meca. Durante esos casi cuatro siglos, Toledo fue una de las grandes ciudades de al-Ándalus: rebelde frente a Córdoba, capital de un reino propio y uno de los focos científicos más brillantes de la Europa medieval.
En nuestras rutas recorremos a menudo lo que queda de aquella ciudad. En este artículo te contamos su historia, sus sabios, su relación con la magia y la astrología, y qué puedes ver hoy del Toledo islámico. 🌙
Tulaytula: el nombre de Toledo en árabe
Los musulmanes llamaron a la ciudad Tulaytula, una adaptación al árabe del nombre latino Toletum, el que le dieron los romanos. No es, por tanto, un nombre árabe en origen, sino la forma en que el árabe pronunció y escribió el nombre que ya tenía la ciudad.
De esa época procede buena parte del callejero toledano. Zocodover viene de sūq ad-dawābb, «mercado de las bestias»; Alcázar, de al-qaṣr, «el palacio fortificado»; y la Puerta de Valmardón conserva el nombre de Bab al-Mardum, «la puerta tapiada».
Historia del Toledo islámico (711-1085)
De capital visigoda a ciudad de al-Ándalus
En el año 711, tras la derrota del rey visigodo Rodrigo, las tropas de Tariq tomaron Toledo, que había sido la capital del reino visigodo. La ciudad pasó a formar parte de al-Ándalus y se convirtió en la cabeza de la Marca Media, la frontera central frente a los reinos cristianos del norte.
Una ciudad rebelde frente a Córdoba
Toledo nunca fue una ciudad fácil de gobernar para los emires de Córdoba. Se rebeló en numerosas ocasiones, y uno de los episodios más recordados es la jornada del Foso, a finales del siglo VIII: según las crónicas, el gobernador Amrus invitó a los notables toledanos a un banquete en la alcazaba y los fue degollando a medida que entraban, arrojando sus cuerpos a una zanja.
La taifa de Toledo
Cuando el califato de Córdoba se desintegró a comienzos del siglo XI, al-Ándalus se fragmentó en pequeños reinos independientes, las taifas. Toledo se convirtió en la capital de una de las más extensas, gobernada por la dinastía de los Banu Dhi-l-Nun, de origen bereber.
Al-Mamún, el rey sabio
El reinado de al-Mamún (1043-1075) fue la edad de oro de la Toledo islámica. Amplió el territorio de la taifa, embelleció la ciudad con palacios y jardines junto al Tajo y convirtió su corte en un foco de sabios, astrónomos, médicos y poetas.
Un detalle que suele sorprender: cuando el joven Alfonso VI de León tuvo que huir de su hermano Sancho, en 1072, fue al-Mamún quien le dio refugio en Toledo. El futuro conquistador de la ciudad conoció sus calles como huésped de su rey.
La entrega de Toledo a Alfonso VI en 1085
Tras la muerte de al-Mamún, su nieto al-Qadir no supo sostener el reino. Asediada y sin apoyos, la ciudad capituló ante Alfonso VI, que entró en Toledo en mayo de 1085. Fue una entrega pactada, no un asalto: los musulmanes que quisieron quedarse conservaron sus bienes y su religión, al menos en un principio. Comenzaba la Toledo cristiana, pero la huella islámica iba a perdurar durante siglos.
Azarquiel y la ciencia del Toledo islámico
Si hay un nombre que resume el esplendor científico de la Toledo de al-Mamún es el de Azarquiel, castellanización de al-Zarqali. Nacido en Toledo hacia 1029, empezó trabajando como artesano de instrumentos de precisión y acabó convertido en el astrónomo más importante de su tiempo en Occidente.
Formó parte del grupo de sabios reunido en torno al cadí Said al-Andalusí, que dedicó años a observar el cielo desde Toledo.
Las Tablas Toledanas
El gran fruto de ese trabajo fueron las Tablas Toledanas, un conjunto de tablas astronómicas que permitían calcular la posición de los planetas, el Sol y la Luna en cualquier fecha. Se tradujeron al latín y se utilizaron en toda Europa durante unos dos siglos, hasta que en el siglo XIII Alfonso X encargó las Tablas Alfonsíes, que partían de ellas.
Las clepsidras del Tajo
La obra más legendaria de Azarquiel fueron dos clepsidras, relojes de agua levantados a orillas del Tajo. Según las fuentes árabes, sus estanques se llenaban y vaciaban siguiendo las fases de la Luna, de modo que indicaban el día del mes lunar.
La tradición cuenta que en 1133, ya en tiempos de Alfonso VII, un sabio judío las desmontó para estudiar su funcionamiento y nunca logró volver a ponerlas en marcha. El mecanismo se perdió para siempre.
La azafea
Azarquiel inventó también la azafea, un astrolabio universal que podía usarse en cualquier latitud, cuando los astrolabios corrientes servían solo para un lugar concreto. Fue uno de los instrumentos astronómicos más avanzados de la Edad Media.
Magia, astrología y saber oculto en la Tulaytula de al-Mamún
En la Toledo del siglo XI no existía la frontera que hoy trazamos entre ciencia y magia. La astrología era una disciplina respetada que se apoyaba en la astronomía: conocer el movimiento de los astros servía para calcular calendarios, pero también para interpretar su influencia sobre los asuntos humanos.
En ese mundo circulaban saberes que hoy llamaríamos esotéricos: la fabricación de talismanes que debían elaborarse bajo determinadas posiciones de los astros, o los cuadrados mágicos, tablas de números dispuestos de forma que todas sus filas, columnas y diagonales suman lo mismo, a los que se atribuían virtudes protectoras.
De ese ambiente intelectual de al-Ándalus surgió el Picatrix, cuyo título árabe es Ghayat al-Hakim, «la meta del sabio», el gran tratado de magia astral de la Edad Media. Sería traducido al castellano y al latín en el siglo XIII por orden de Alfonso X.
Conviene deshacer una confusión frecuente: textos como el Libro de Raziel o el Ars Notoria se asocian a menudo con la Toledo islámica, pero son posteriores. El Liber Razielis, de tradición cabalística judía, se compiló en latín en la corte de Alfonso X, y el Ars Notoria es un texto cristiano de los siglos XII y XIII. Forman parte del Toledo mágico, sí, pero del Toledo cristiano que heredó y tradujo aquel saber.
De la taifa a la Escuela de Traductores
Cuando Alfonso VI entró en Toledo en 1085, no encontró solo una ciudad: encontró sus bibliotecas. Los manuscritos árabes de ciencia, filosofía, medicina y astronomía acumulados en la época de la taifa se convirtieron en un tesoro para la Europa latina, que desconocía buena parte de esos saberes.
En el siglo XII, bajo el impulso del arzobispo Raimundo, traductores como Gerardo de Cremona y Domingo Gundisalvo empezaron a verter al latín aquellos textos, a menudo con la ayuda de sabios judíos y mozárabes que dominaban el árabe. En el siglo XIII, Alfonso X dio un nuevo impulso a esta labor, ahora también en castellano. Es lo que conocemos como la Escuela de Traductores de Toledo, que no fue tanto una institución como un ambiente de trabajo, heredero directo de la Tulaytula de al-Mamún.
Qué ver del Toledo islámico hoy
Si quieres organizar un recorrido cultural por el Toledo islámico, estos son los lugares imprescindibles:
- Mezquita del Cristo de la Luz: la antigua mezquita de Bab al-Mardum, fechada en el año 999 por la inscripción de su fachada. Es el monumento islámico mejor conservado de la ciudad.
- Mezquita de las Tornerías: una pequeña mezquita del siglo XI en pleno casco histórico, que siguió funcionando como tal después de la conquista cristiana.
- Puerta de Alfonso VI: también llamada Bisagra antigua, es una puerta de la muralla de época islámica, junto a la Puerta de Bisagra nueva.
- Puerta de Valmardón: la antigua Bab al-Mardum, muy cerca del Cristo de la Luz.
- Arco de la Sangre: la antigua puerta que comunicaba la alcazaba con la medina, hoy acceso a Zocodover.
- Baños de Tenerías y del Cenizal: restos de baños públicos de época islámica, visitables dentro de los programas de visitas del Consorcio de Toledo.
Los baños árabes de Toledo: históricos y modernos
Muchas personas buscan los baños árabes de Toledo, y conviene distinguir. Por un lado están los baños históricos, de los que se conservan restos arqueológicos como los de Tenerías o el Cenizal: salas abovedadas con lucernarios en forma de estrella, donde el agua caliente, la templada y la fría se sucedían como en las termas romanas. Se visitan como patrimonio, no para bañarse.
Por otro lado existen en la ciudad baños de inspiración árabe de nueva construcción, que funcionan como spa y recrean la experiencia del hammam tradicional. Son una opción agradable, pero no son termas medievales restauradas.
Visitas guiadas por el Toledo de las tres culturas
En Paseos Toledo Mágico recorremos la ciudad buscando las huellas de sus tres culturas y de su tradición mágica: la mezquita que se convirtió en ermita, la puerta tapiada que dio nombre a un barrio, el astrónomo que midió el cielo desde el Tajo y los libros que cruzaron de lengua en lengua hasta llegar a Europa.
Si te fascina esta Toledo que mezcló ciencia, fe y magia, acompáñanos en una de nuestras rutas: te lo contamos sobre el terreno, frente a las mismas piedras. ✨
Preguntas frecuentes sobre el Toledo islámico
¿Cuánto tiempo fue Toledo una ciudad musulmana?
Toledo estuvo bajo dominio islámico durante 374 años, desde la llegada de las tropas de Tariq en el año 711 hasta la entrada de Alfonso VI en mayo de 1085. Durante ese tiempo pasó por varias etapas: fue ciudad del emirato y del califato de Córdoba, con frecuentes rebeliones contra el poder cordobés, y a partir del siglo XI capital de un reino independiente, la taifa de Toledo. Incluso después de 1085, una parte de la población musulmana permaneció en la ciudad durante generaciones, en lo que se conoce como población mudéjar.
¿Fue Toledo la capital de al-Ándalus?
No. La capital de al-Ándalus durante el emirato y el califato fue Córdoba. Toledo, que había sido la capital del reino visigodo, pasó a ser la cabeza de la Marca Media, la gran demarcación fronteriza del centro de la península. Solo en el siglo XI, cuando el califato se fragmentó, Toledo se convirtió en capital de un reino propio, la taifa de Toledo, que llegó a ser una de las más extensas y prósperas de su época.
¿Qué mezquitas se conservan en Toledo?
Las dos mezquitas que se conservan son la del Cristo de la Luz, antigua mezquita de Bab al-Mardum, fechada en el año 999, y la de las Tornerías, del siglo XI. La primera se visita con entrada y es la más conocida; la segunda, más discreta, se encuentra en pleno casco histórico. De la gran mezquita aljama de Toledo no quedan restos visibles, porque sobre ella se levantó la Catedral, aunque algunos elementos de su estructura se han identificado en las excavaciones y en la orientación del templo.

