Homenaje al Toledo Mágico

Por la Orden del Toledo Oculto

Homenaje al Toledo Mágico

Cae la noche en Toledo

La luna es testigo de una reunión muy especial, un grupo de amigos comienza una ruta que pretende ser tributo definitivo a Toledo y sus misterios, un homenaje al alma viva y palpitante de las piedras milenarias que pisamos. Acompáñanos, no te defraudaremos…

Nuestros primeros momentos se viven en el Museo de la España Mágica, en un subterráneo muy próximo a la gran catedral primada, lugar de culto desde antiguo. Allí repasamos algunos de los objetos que se pueden conocer de primera mano en este gabinete de las maravillas, destacando los que más hondo nos han tocado por su impronta mágica y simbólica. El primero de los objetos es el Santo Grial, como no podía ser de otra forma, mención obligada a ese receptáculo sagrado que como cada uno de nosotros, sólo puede ofrecer aquello que lleva en su interior, atendiendo a que todos somos una copa de la que hay que beber, ¿elixir o veneno? Somos griales y damos sólo aquello que poseemos, buena lección. Le siguió otro objeto de poder más arraigado a nuestro pasado, la Cruz de la Victoria y su leyenda de roble, indeleble en el tiempo como su Alfa y su Omega, recuerdo godo de un reino rescatado en Asturias. Seguimos nuestro catálogo con el Lauburu, que con sus cuatro cabezas giratorias nos recordaron el símbolo de la fuerza que conecta lo humano con lo divino, representado por el sol: fuego, vida, luz. Y por último, un siniestro fetiche, despojo del cadáver que se balancea en el patíbulo, la Mano de Gloria, mano cortada y disecada de un ahorcado, con velas en sus dedos, tan preciada por sus dones sobrenaturales por las brujas y su mundo. Un mundo de vuelos, sueños y pesadillas…

 

Homenaje al Toledo Mágico

Y ya en el exterior, parada a parada, paso a paso, Toledo se mostró mansa y silenciosa a nuestra curiosidad y así, con su permiso, pudimos detenernos en nuestros rincones preferidos y narrar todo aquello que sin Toledo no pudo existir nuca, y que de alguna forma lo hemos hecho personal, tanto que ya no  lo podemos separar de nosotros mismos. Y sólo así, con sinceridad, las palabras y su eco fueron recogidas como un guante por las piedras de Toledo y en esos momentos la O.T.O., aspiró a retener durante un tiempo, aquello tan escurridizo que llamamos Magia, la auténtica, la que sale sin concesiones del corazón, la sincera y profunda conexión con nuestra Musa…

Y continuamos, evocado la imagen del puente nos dirigimos a altos torreones donde brindamos en honor a lo que nos une, a lo que sigue haciendo que todo tenga sentido, sin desfallecer un ápice en un trabajo que ya es (y lo fue desde el principio) un proyecto vital, una hermosa misión que cumplir, porque sabemos que tenemos una gran responsabilidad con nuestra ciudad, hicimos nuestro particular homenaje. “Por el Toledo Mágico, para que siempre haya alguien enamorado de su Misterio. Para que siempre haya alguien dispuesto a narrar su leyenda. Para que nunca falte aquel dispuesto a escuchar su rumor invisible…, nuestro sincero homenaje a lo que tanto respetamos, amamos y creemos”. Y con un brindis se forjó de nuevo una alianza de fidelidad, una piedra más en un puente que fortalece nuestro vínculo con el lugar donde todo lo mágico es posible.

Y después amigo, la noche se difuminó y el tiempo hablará de lo que vivimos. Nosotros, prestos a comunicar y compartir, como un inseparable centinela, seguimos esperando a gente como tú, gente que quiere descubrir el auténtico Toledo Mágico.

¡¡Muchas gracias a todos los asistentes!!

Gonzalo Rodríguez.

Daniel Gómez.

Julio César Pantoja.

Y todo el equipo que formamos la O.T.O. (Orden del Toledo Oculto).